Psicología y Bienestar

Adolescence: la angustia de crecer



La adolescencia no es solo una etapa entre la niñez y la adultez. Es una especie de terremoto interno: el cuerpo cambia, los vínculos se transforman, la identidad se desarma para reconstruirse. Desde fuera puede parecer solo una fase rebelde o caótica, pero desde dentro, es una experiencia profundamente emocional, llena de contradicciones, miedos y deseos intensos.

Desde el psicoanálisis, la adolescencia no se explica solo por las hormonas o el desarrollo cognitivo. Es un momento crucial donde se actualizan muchas preguntas fundamentales: ¿Quién soy? ¿A quién pertenezco? ¿Qué deseo? ¿Qué esperan de mí?



Un duelo silencioso: dejar de ser niño

Para poder crecer el adolescente tiene que hacer un trabajo de duelo: dejar atrás la infancia. Pero este duelo no siempre es visible, y rara vez se acompaña con palabras. En su lugar, aparecen la irritabilidad, el encierro, las rupturas con los padres o las conductas impulsivas.

Desde Freud, entendemos que todo duelo implica una pérdida y una reorganización del deseo. En la adolescencia, se pierde el lugar de hijo/a “ideal”, se pierde la protección total de los adultos, y se empieza a descubrir que el mundo no es tan simple como parecía.


Cuerpo, deseo y vergüenza

El cuerpo adolescente se vuelve protagonista. Cambia, crece, se vuelve objeto de deseo… y también de rechazo. El cuerpo genera conflicto porque es el lugar donde se inscriben muchos de los cambios psíquicos: es donde aparece la sexualidad, la diferencia, la mirada del otro.

Muchos adolescentes se sienten incómodos en su piel, desconectados, inseguros o hipersensibles. Esta confusión corporal también es psíquica: ¿quién soy ahora que ya no tengo el cuerpo del niño, pero tampoco el control del adulto?


Los vínculos se reconfiguran: ni padres ni iguales dan certezas

Otro eje fundamental del desarrollo adolescente es el cambio en los vínculos. El adolescente ya no se identifica solo con sus padres: busca referentes fuera, en grupos de amigos, ídolos, comunidades online. Pero estos nuevos vínculos no siempre dan seguridad: a veces confunden, hieren o excluyen.

Este proceso forma parte del desarrollo, pero puede generar angustia, aislamiento o conflictos emocionales intensos, especialmente si no hay un espacio donde poder hablar y pensar lo que se siente.


¿Y la serie “Adolescence”? Más que una ficción, un espejo

Muchas series juveniles exploran este terreno emocional: miedos, enamoramientos, frustraciones, cambios de identidad. Aunque a veces exageradas o idealizadas, son un reflejo simbólico de lo que se vive en silencio durante la adolescencia.

Ver a otros vivir el caos adolescente (aunque sea en la pantalla) ayuda a poner palabras donde solo hay sensación, y a entender que no estás solo en ese laberinto emocional.


La importancia de ser escuchado sin ser juzgado

Uno de los mayores regalos que puede recibir un adolescente es ser escuchado sin interpretaciones rápidas ni soluciones impuestas. Porque muchas veces, no busca respuestas, sino alguien que sostenga sus preguntas.

El psicoanálisis ofrece ese espacio. No para decir qué hacer, sino para acompañar en el descubrimiento de quién se está empezando a ser.


¿Estás atravesando una adolescencia intensa o tienes un hijo adolescente que necesita apoyo?

La psicoterapia psicoanalítica puede ser un espacio de contención y exploración emocional, donde no se impone un ritmo, sino que se acompaña con respeto.

Ofrezco sesiones presenciales en Madrid y también en formato online.


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