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Niños, Personalidad, Psicología y Bienestar

Apego: Cómo hacer vínculos con los demás

El apego es un concepto que está muy presente en la sociedad actual. Pero, ¿qué es el apego realmente?

                El apego es un sistema innato que evoluciona según emociones y recuerdos asociados a las figuras protectoras significativas. Estas experiencias con crean la base sobre la que se desarrolla la mente. El apego es una representación interna del vínculo del bebé con su figura protectora.

                Cómo se desarrolla el apego es fundamental, ya que afecta a la persona durante toda la vida. De adulto el sujeto repite, y trata a los demás cómo él ha sido tratado. Quiere a los demás y se quiere a sí mismo cómo ha sido querido.

                El psicólogo inglés, John Bowlby fue el primero en estudiar y desarrollar la noción de apego a principios del siglo XX. Observó la comunicación , la conducta y la relación emocional entre padres e hijos. Se dio cuenta de que el apego se desarrolla desde muy temprana edad.

                Desde que nace hasta que cumple seis meses el bebé no diferencia a sus figuras protectoras. Esta fase se denomina apego indiferenciado. Es a partir de los 6 meses que empieza a diferenciar a su madre y padre del resto de figuras. Esta fase se denomina apego específico. En ella el bebé desarrolla angustia ante el extraño, demostrando una clara preferencia por sus figuras de apego.

                En 1945 la investigadora Mary Ainsworth estudió el apego y la manera en la que se expresaba en niños pequeños. Para ello creó lo que llamó «Situación extraña». Esta consistía en dejar al niño con su madre en una habitación junto con un extraño. Pasados unos minutos la madre abandonaba la habitación, y tras un periodo de tiempo regresaba a la habitación. Ainsworth observó cómo reaccionaban los niños tanto a la ausencia de su madre como a su regreso. Gracias a estas observaciones clasificó el apego en varios tipos:

  • Apego Seguro. Los progenitores están disponibles emocionalmente. Este tipo de apego se observó en el 60% de los niños
  • Apego Inseguro. Dentro del apego existen dos subtipos
    • Apego Evitativo. Los progenitores no están disponibles o el niño siente rechazo. Se da en el 30% de los niños
    • Apego Ambivalente/Resistente. Los progenitores están disponibles, pero de manera incoherente. Se da en el 10% de los niños.
  • Apego Desorganizado. E este tipo de apego los progenitores tienen una comunicación temerosa. Se observó en el 10% de los niños
Adultos, Psicología y Bienestar

5 consejos para dejar de fumar

 La adicción al tabaco es una de las más extendidas en nuestra sociedad. La nicotina genera en nosotros una sensación de bienestar, por eso resulta tan fácil engancharse desde el primer cigarrillo. Además, el reforzamiento social y la presión de grupo son una de las principales causas por las que empezamos a fumar.

   Dejar de fumar resulta difícil no solo por los efectos euforizantes del tabaco, sino también por los efectos desagradables que sentimos cuando tratamos de dejarlo. Es por estos síntomas que nos resulta fácil recaer en el tabaco después de haber estado unos días sin fumar.

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Para vencer el hábito de fumar existen muchas técnicas que resultan eficaces. Te proponemos 5 consejos útiles para dejar el tabaco:

  1. Ponte una fecha límite para dejar de fumar. Elegir una fecha definitiva te ayudará a sentirte motivado, ya que tendrás un plazo límite concreto en el que apoyarte. Para que sea más fácil cumplir tu objetivo en esa fecha límite puedes ir dejándolo progresivamente unos días antes. Además, comentar tu objetivo con tu familia y amigos hará que te sientas más apoyado y comprometido con tu decisión. Además, para sentirte aún más motivado puedes registrar los cigarrillos que fumas cada día antes de ese plazo límite y calcular cuanto dinero llevas gastado todo este tiempo en tabaco. Dejar de fumar te ayudará a sentirte mejor, a tener buena salud y a no sentir dependencia, y al mismo tiempo te hará ahorrar y poder permitirte algún capricho en el futuro.
  2. Observa tu conducta. ¿En qué momentos del día fumas? ¿En que lugares? Entender qué situaciones y momentos asociamos con el tabaco nos ayuda a saber qué nos incita a fumar. Por ejemplo, a veces podemos asociar el tabaco al hecho de tomar un café por la mañana, a quedar con un amigo que también fuma o a esperar el autobús en la parada. Identificar lo que te incita a fumar te ayudará a reconocer las sensaciones que asocias a la nicotina, y así podrás aprender a manejarlas de un modo alternativo. Por ejemplo, puedes tomar té para desayunar en lugar de café, salir a caminar en lugar de quedarte en casa, o incluso comer a una hora distinta o en un lugar diferente. Cambiar tus rutinas ayudará a que tu mente se libere de la asociación que hace del momento del día con el tabaco.
  3. Practica el autocontrol. El autocontrol consiste en buscar estrategias que cambien tu entorno para que así te sea más fácil dejar el hábito de fumar. Por ejemplo, puedes no dejar las cajetillas en un lugar visible, o puedes sentarte en el interior de los bares en lugar de en las terrazas. Trata de no comprar más cajetillas y de sustituir los cigarrillos que te quedan por chicles o caramelos, así, al tenerlos a mano, los podrás tomar en su lugar.
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  1. Cree en ti mismo. Es importante que sientas que eres capaz de dejar de fumar, y que estés seguro de tu capacidad para superar la adicción. La autoeficacia es la confianza que tienes en tus habilidades para lidiar con las diferentes situaciones que se presentan. Afecta a la manera de sentirte capaz de afrontar y lograr un objetivo o tarea, y es determinante para conseguir o no las metas en tu vida. Por ejemplo, es más probable que estudie ese examen de matemáticas si creo que puedo aprobarlo. De esta manera, las personas estarán más motivadas si perciben que sus acciones pueden ser eficaces, esto es, si hay la convicción de que tienen las habilidades personales que les permitan regular sus acciones. Las investigaciones han demostrado que la autoeficacia de cada individuo juega en un papel importante a la hora de afrontar una meta, tarea o desafío.
  2. Por último, cuenta con el apoyo de tu psicólogo. Para dejar de fumar se requiere tiempo, paciencia y ayuda terapéutica. Además, el trabajo en grupo con otras personas que están dejando el tabaco al mismo tiempo que nosotros nos ayuda a sentirnos acompañados y motivados en el proceso, por lo que tiene un efecto muy positivo. Dejar de fumar se consigue cambiando un hábito que está muy instaurado en nosotros, y para ello muchas veces necesitamos ayuda de un profesional.

    En definitiva, dejar de fumar es posible con la motivación y ayuda adecuadas. Es fundamental que cuentes con el apoyo de tu familia y de tus amigos, así como de un terapeuta que te guíe en este proceso. El autocontrol, las habilidades de afrontamiento y las habilidades sociales son técnicas de gran ayuda para superar la adicción y comenzar una nueva vida. Pero recuerda, lo más importante es que te digas a ti mismo “quiero dejar de fumar” y que te comprometas con ello. Sabes que lo puedes conseguir.

Psicología y Bienestar

3 factores de personalidad que nos hacen más fuertes

 Resiliencia es la habilidad para sobrellevar el estrés y ser capaz de afrontar con éxito situaciones difíciles. Entonces ¿Cómo podemos fomentar la resiliencia? Podemos hacerlos a través de la coherencia, la resistencia y la autoeficacia, que son otros tres factores protectores de la personalidad.

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1. El sentido de coherencia

   El sentido de coherencia es la capacidad de entender los sucesos adversos como desafíos que nos movilizan y orientan positivamente en la vida. Esto hace que la persona con sentido de coherencia actúen de acuerdo a sus valores, lo que genera una gran motivación en ellos. Es decir, estas personas eligen afrontar los retos integrándolos en su sistema de valores y haciéndolos propios. Por ejemplo, si mi jefe me manda hacer un informe sobre los resultados de la empresa este año, primero pienso la manera en qué me afecta este informe y cómo puede resultarme interesante hacerlo. Podría ser bueno para ayudarme a entender cómo funciona la empresa o para aprender si en un futuro quiero establecer mi propio negocio. De este modo sentiré más motivación y me centraré más en el resultado de la tarea que en el estrés que me puede generar hacerla.

   Los sujetos con un alto sentido de coherencia consiguen manejar mejor el estrés al utilizar estrategias de afrontamiento más adaptativas y considerar que disponen o que pueden adquirir las competencias necesarias para resolver los problemas.

2. La resistencia

   Los individuos con personalidad resistente suelen ser personas de gran compromiso, control y orientados al reto. Las personalidades resistentes creen en lo que hacen y se comprometen con aquello que les importa. Esto les lleva a sentirse motivados por algo sin necesidad de ser compensados directamente por una tercera persona. Es decir, sienten pasión por aquello que hacen. Si decido hacer algo me esfuerzo en hacerlo lo mejor posible y llegando hasta el final, aunque sea una actividad que en un primer momento no me llamaba la atención. Por ejemplo, si mis amigos me invitan a jugar al tenis y nunca he jugado, me esfuerzo por aprender, preguntándoles cómo puedo jugar mejor, y comprometiéndome a jugar todo el partido.

   Además las personalidades resistentes adoran los retos y consideran el cambio como algo consustancial a la vida. Gracias a esto comprenden los cambios no como fracasos sino como retos beneficiosos para su desarrollo individual, como una oportunidad para mejorar y seguir progresando en cualquier ámbito de la vida.

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3. La autoeficacia.

   Por último la autoeficacia nos hace más fuertes. La autoeficacia se forma gracias a los pensamientos que tiene una persona sobre sus habilidades y su capacidad para tratar con las diferentes situaciones que se presentan.

   La manera de lograr la autoeficacia y de sentirnos capaces de afrontar los retos diarios es a través de experiencias previas en las que hemos alcanzado nuestros objetivos y hemos superado los obstáculos del camino. Por ejemplo, si el mes pasado llegué a los objetivos de facturación que tenía en mi trabajo, este mes me sentiré capaz de lograrlos también. La autoeficacia a su vez se ve influida por los mensajes que nos mandan los demás. Si nuestros amigos y familiares creen en nuestra capacidad para hacer algo, por ejemplo para aprobar un examen importante, esto nos influirá positivamente en la manera que valoramos nuestra capacidad para aprobarlo.

   De esta manera, las personas estarán más motivadas si perciben que sus acciones pueden ser eficaces, esto es si hay la convicción de que tienen habilidades personales que les permitan regular sus acciones. Así, una alta autoeficacia percibida se relaciona con pensamientos y aspiraciones positivas acerca de realizar la conducta con éxito, menor estrés, ansiedad y percepción de amenaza, junto con una adecuada planificación del curso de acción y anticipación de buenos resultados.

     En resumen,  la coherencia, la resistencia y la autoeficacia son conceptos importantes para la psicología y el desarrollo personal ya que refuerza la idea de que los seres humanos pueden fortalecerse y aprender a superar los obstáculos. En definitiva, estos factores protectores hacen que los individuos sean proactivos y que sientan más seguridad en sí mismos y en su modo de actuar. Para fortalecer nuestra personalidad es fundamental ver los obstáculos como retos, buscar actividades que nos motiven y confiar en nuestra capacidad para afrontar con las diferentes situaciones que se presentan. De este modo ganaremos seguridad y confianza en nosotros mismos.

Firma: Diana H.Faón

Adultos, Psicología y Bienestar

Trastorno por déficit de atención e hiperactividad en Adultos

 El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es uno de los trastornos psicológicos más comunes en la infancia. Se caracteriza por niveles inapropiados de atención, hiperactividad e impulsividad. Hasta hace poco se consideraba que el trastorno se resolvía durante la adolescencia con poco o ningún impacto continuo en la vida adulta. Sin embargo, la mayoría de los casos de TDAH pueden persistir en la vida adulta.

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   En un estudio de la Encuesta de Salud Mental de la Organización Mundial de la Salud (Lara, 2009) se identificaron indicadores como la gravedad de los síntomas, la presencia de depresión comórbida, la adversidad social y la psicopatología de los padres como predictores del TDAH en adultos. Además, los estudios demuestran que todas las formas de TDAH persisten en la edad adulta, incluido el TDAH con síntomas de  falta de atención y el TDAH asociado con niveles más leves de deterioro y comorbilidad.

¿Cuáles son los síntomas del TDAH en adultos?

      La expresión del TDAH en adultos es diferente a la de la población infantil. Mientras que los síntomas centrales de hiperactividad, impulsividad y falta de atención están bien caracterizados en los niños, estos síntomas pueden tener expresiones diferentes y más sutiles en la vida adulta. Por ejemplo, los niños con TDAH pueden correr y trepar excesivamente, o tienen dificultades para jugar o participar silenciosamente en actividades de ocio, mientras que los adultos con TDAH son más propensos a experimentar inquietud interna, incapacidad para relajarse o exceso de locuacidad. La hiperactividad en adultospuede expresarse como inquietud excesiva, incapacidad para permanecer sentado por mucho tiempo en distintas situaciones (en la oficina, en el cine, o en conferencias), o estar fuera de casa la mayor parte del tiempo. La impulsividad puede manifestarse como impaciencia, tendencia a actuar sin pensar, a gastar impulsivamente, a comenzar nuevos trabajos y relaciones por impulso y a conductas de búsqueda de sensaciones. La falta de atención a menudo se presenta como distracción, desorganización, retrasos en el trabajo o con los amigos, aburrimiento, necesidad de cambio, dificultad para tomar decisiones,  y sensibilidad al estrés.

     Generalmente los adultos con TDAH no se establecen después de los 30 años, sino que continúan cambiando y perdiendo trabajos y relaciones. Las relaciones de pareja suelen terminar prematuramente, ya que se ven afectadas por su incapacidad de concentración y de escucha. El adulto con TDAH suele dejar las tareas sin finalizar, lo que le hace saltar de una actividad a otra, dificultando e interrumpiendo las conversaciones.Esto genera mucha frustración a la hora de comunicarse.

    Los pacientes con TDAH también son más propensos a sufrir pequeños accidentes como cortes accidentales y quemaduras. Además en algunos casos llevan un estilo de vida poco saludable, asociado al tabaco, el abuso de alcohol y drogas, problemas crónicos de sueño, e inadecuado cuidado de la salud.

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    Muchos adultos con TDAH se sienten aislados a nivel social. En algunos muestran una menor capacidad de presentarse de una manera socialmente apropiada, y un menor bienestar mental y físico, incluso en los casos asociados a un alto cociente intelectual.

¿Cuál es la prevalencia del TDAH?

    A pesar del creciente interés en el trastorno déficit de atención e hiperactividad en adultos, se sabe poco acerca de su prevalencia. De acuerdo con un estudio llevado a cabo por Kessler et al. en 2006, la prevalencia estimada de TDAH en adultos en los Estados Unidos fue del 4,4%. Estudios más recientes muestran que la prevalencia de TDAH en adultos se encuentra en el rango de 2-5% (Lara, 2009).

¿Cómo podemos tratar el TDAH en adultos?

    Debido a las demandas y responsabilidades de la vida adulta, se enfrentan a situaciones diferentes a las de los niños y, por lo tanto, necesitan una gama diferente de tratamientos psicosociales y psicológicos adaptados a su nivel de desarrollo y al TDAH. Se cree que los tratamientos psicológicos en forma de psicoeducación, terapia conductual cognitiva, entrenamiento de apoyo o asistencia para organizar las actividades diarias son efectivos. No obstante, es importante continuar investigando.

    En 2003 se fundó en Europa The European Network Adult ADHD. Este panel de expertos independientes tiene como objetivo ayudar a mejorar el diagnóstico y la gestión del TDAH en adultos de toda Europa, ya que la clave para el tratamiento del TDAH es una evaluación y diagnóstico correctos, así como una intervención psicológica individualizada.

    En conclusión, es fundamental trabajar en la detección y el tratamiento del TDAH en adultos para determinar si un tratamiento eficaz reduciría el inicio, y la gravedad de los síntomas del TDAH en adultos.

References:

Kessler R.C. et al. (2006) The Prevalence and Correlates of Adult ADHD in the United States: Results From the National Comorbidity Survey replication.  The American journal of psychiatry April 2006 Vol 163 Number 4

The European Network Adult ADHD  http://www.adult-adhd.net.

https://bmcpsychiatry.biomedcentral.com/articles/10.1186/1471-244X-10-67

Lara C, et al: Childhood predictors of adult attention-deficit/hyperactivity disorder: results from the World Health Organization World Mental Health Survey Initiative. Biol Psychiatry. 2009, 65 (1): 46-54. 10.1016/j.biopsych.2008.10.005.

Psicología y Bienestar

El proceso de duelo y herramientas psicológicas para superarlo

El duelo es el proceso que atravesamos cuando perdemos a un ser querido o cuando ocurre un cambio importante en nuestra vida al que debemos adaptarnos. Pasar por un duelo resulta desconcertante y doloroso, pero al mismo tiempo es un proceso necesario, ya que nos ayuda a dar sentido al vacío que deja la pérdida, y llorar su ausencia. Este proceso sigue generalmente una serie de etapas, las cuales nos ayudan a entender lo que ha sucedido, expresar lo que sentimos, y a recolocar emocionalmente a la persona fallecida. Las fases del duelo son las siguientes:

  1. Aceptar la realidad de la pérdida. Al fallecer un ser querido o vivir una experiencia de cambio y pérdida, la realidad se vuelve tan dura y desgarradora que resulta muy difícil de asimilar. Entramos en un estado de “shock” que adormece nuestras emociones.  Está primera etapa supone un reto mayor, ya que superarla implica enfrentarnos al hecho de que esa persona tan querida ya no está, y a que nuestra vida ha cambiado completamente. Nuestra mente no está preparada aún para asimilar lo que ha ocurrido, y en un inicio pasamos por una fase de negación. Es algo tan doloroso, que, aunque podemos pensarlo a nivel racional, a nivel emocional es muy difícil entender el cambio que ha dado nuestra vida de repente. Cuando estamos en esta fase nuestra mente nos “engaña” y nos hace creer que  cuando suena el teléfono nos está llamando esa persona que ya no está, o hace que nos parezca escuchar su voz cuando estamos en casa, aunque sabemos que es imposible. Esta negación en ocasiones se alterna con una sensación de rabia o ira, en la que nos preguntamos por qué ha tenido que ocurrir algo tan doloroso, o por qué la vida es tan injusta.         Para aceptar la realidad de la pérdida debemos trabajar la negación inicial, es decir, debemos asimilar la pérdida a nivel cognitivo, entendiendo y aceptando que la persona ya no está. Para ello es bueno recordar a la persona fallecida y hablar sobre ella, sobre sus virtudes, lo que nos molestaba de ella, o cómo la conocimos. Esto ayuda a que seamos más conscientes de lo que ha sucedido, y avanzar así en nuestro proceso de duelo.
  2. Trabajar las emociones y el dolor de la pérdida. Una vez aceptamos la realidad de la pérdida entramos en contacto con la emoción subyacente, la cual suele ser predominantemente la tristeza. La negación que ocurre en la primera fase del duelo sirve para protegernos de esta tristeza, es decir, es un intento por evitar el sufrimiento que nos produce la pérdida. No obstante, si nos quedamos enganchados en la negación del dolor, se genera un sufrimiento mayor, al no entrar en contacto con lo que realmente sentimos. Esta tristeza puede quedarse dentro y acompañarnos durante mucho tiempo si no logramos entrar en contacto con ella y tramitarla poco a poco.                                                                                                                      Por ello debemos trabajar el impacto emocional que nos produce la pérdida. Para ello debemos identificar y expresar la emoción que sentimos. La disolución de este afecto nos ayuda a disminuir poco a poco ese dolor que nos inunda. Además, el soporte emocional de nuestros allegados nos ayuda enormemente en este proceso, ya que nos sirve para poner nombre a nuestras emociones y a verbalizarlas. Así, podemos exteriorizar los sentimientos de culpa, soledad, angustia, tristeza que nos ha dejado la pérdida de ese ser tan querido.                                                                            
  1. Adaptarse a un medio en el que el fallecido está ausente. El vacío que deja un ser querido es muy grande, y hace que la tarea de adaptarse al cambio que produce en nuestro día a día sea difícil. La persona fallecida llevaba a cabo ciertas funciones, desarrollaba ciertos roles, y daba significado a algunas partes de nuestra identidad. Esto hace que debamos asumir nuevas responsabilidades, desarrollar nuevas habilidades e incluso cambiar nuestro rol en casa o en nuestra familia. Es decir, el cambio en el medio implica adaptarnos a una nueva rutina y a cambiar nuestras funciones y responsabilidades. Por ejemplo, podemos vernos obligados de pronto a llevar la contabilidad en casa, a tener que cocinar para la familia, o a hacernos cargo de las actividades extraescolares de nuestros hijos, cuando antes no lo hacíamos. Superar este cambio en el medio hace que transformemos la percepción de nosotros mismos y de nuestras habilidades.
  2. Recolocar emocionalmente al fallecido. Para superar el dolor de la pérdida y proseguir con nuestra vida buscamos un lugar simbólico donde recolocar emocionalmente a nuestro ser querido. Se trata de ubicarle en un lugar en nuestra historia emocional para poder avanzar en nuestra vida, y sentir que de alguna manera forma parte de lo que somos. El vínculo con la persona fallecida continua, aunque de un modo distinto. No se trata de renunciar a esa persona, sino de colocarlo en un lugar adecuado a nivel emocional que nos permita sentir bienestar y felicidad de nuevo. Un modo simbólico de recolocar a esta persona sería, por ejemplo, llevando una foto de ella con nosotros. De este modo lograremos dar una nueva perspectiva a la pérdida, y podremos sentir una transformación personal en nosotros.

    Las fases del duelo no son lineales, sino que a veces saltamos de otra. Cada persona necesita su tiempo y sobrelleva el duelo a su ritmo, pasando más tiempo en una fase que en otra, o volviendo a veces a una etapa que creía haber superado. Superar la pérdida de un ser querido es un proceso de transformación duro e intenso. Tras esta experiencia tan dolorosa no volvemos a ser los mismos, sino que nos transformamos y nos convertimos en personas distintas. Es importante recordar que es posible superarlo, y volver a sentir bienestar, aunque haya momentos en los que no nos lo parezca

Referencias:

 Worden, W. (1997) “El tratamiento del duelo: asesoramiento psicológico y terapia”. Barcelona. Paidós

Psicología y Bienestar

Inteligencia Emocional

 La inteligencia emocional es un concepto que actualmente escuchamos a diario. Sin embargo, es importante definirlo para comprender sobre qué vamos a tratar en este curso.

   El concepto de inteligencia en el ámbito de la psicología se ha ido estudiando y desarrollando a lo largo de los años. Esta se define como la capacidad de pensar, entender, razonar, asimilar, elaborar información y emplear el uso de la lógica. En 1983 Gardner plantea que existen varios tipos de inteligencia y que cada persona puede tener más desarrolladas unos tipos de inteligencia que otras.

     Este término empieza a ser mencionado en 1920 por Thorndike, que lo definió como “inteligencia social”, refiriéndose a aquella habilidad para comprender y motivar a otras personas. Fueron P. Salovey, J. Mayer quienes acuñan el término de “Inteligencia emocional” 1990 que luego será desarrollado e investigado por Goleman.

En resumen,  la inteligencia emocional se refiere a la capacidad que tiene las personas para:

  •  Percibir, identificar y expresar sus emociones.
  •  Utilizar sus emociones para facilitar el pensamiento.
  •  Entender los antecedentes y las consecuencias de experimentar las emociones.
  •  Aprender a detectar e identificar las emociones de los demás
  • Regular sus propias emociones y las de los demás.

     Actualmente, la Inteligencia Emocional es entendida como la capacidad para percibir, identificar, comprender y manejar las emociones en uno mismo y en los demás; de este modo el niño conseguirá disminuir la frecuencia e intensidad de sus emociones negativas y sus consecuencias, así como aumentar la frecuencia e intensidad de sus emociones positivas. La inteligencia emocional requiere que la emoción y la razón reúnan fuerzas y se coordinen en la misma dirección, lo que ayudará a obtener un mejor bienestar emocional.

  En esta guía de Inteligencia Emocional vamos a hablar de varios aspectos que nos ayudan a ser más inteligentes a nivel emocional:

Ser feliz sin tener nada

Optimismo

¿Qué es el optimismo?

¿Cómo ser más optimista?

¿Ser padres optimistas ayuda a nuestros hijos?

– Inteligencia Emocional en Niños

Etapas Evolutivas

Desarrollo Neuropsicológico



Psicología y Bienestar

Ansiedad Social en Adolescentes

La ansiedad social es el malestar y nerviosismo que se siente ante el miedo a ser evaluado negativamente por otros en una situación con otras personas. Esta ansiedad puede afectar a nuestro bienestar y a nuestra vida, ya que muchas situaciones de nuestro día a día son sociales.

   Los adolescentes están en un periodo crítico, donde la imagen y las habilidades para  relacionarse con los demás cumplen un papel muy importante en la autoestima del adolescente. Por ello, la ansiedad social es más común en este periodo.

  La ansiedad social surge porque la persona está preocupada por lo que dice y hace, pensando que los demás están evaluándola constantemente y que van a juzgarla duramente si comete cualquier error. Es decir, hay una autoevaluación constante y una meta perfeccionista que le hace ver que una supuesta equivocación es algo imperdonable.

   La manera de vencer la ansiedad social es a través del entrenamiento en habilidades sociales, así como un cambio en la manera de pensar sobre las situaciones sociales y una exposición a las mismas. Esto se consigue con esfuerzo y con apoyo.

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Psicología y Bienestar

Miedos y Fobias en Niños

Un miedo es la ansiedad que sentimos ante un objeto o situación específica. En un inicio son adaptativos y nos ayudan a ser precavidos, evitando situaciones de peligro. Un miedo puede volverse irracional cuando nuestra reacción es excesiva comparada con la amenaza que supone el objeto o la situación. Por ejemplo, cuando salimos corriendo o no podemos entrar en casa porque hay un cucaracha en el suelo. El miedo también es irracional cuando afecta a nuestro día a día. Por ejemplo, si tenemos miedo al metro y no podemos desplazarnos por la ciudad. Cuando el miedo es irracional y excesivo se denomina fobia.

   En el caso de los niños existen miedos evolutivos que suelen ser transitorios. Aún así debemos estar atentos y no pasarlos por alto, ya que generan mucho malestar en nuestros hijos. Los miedos evolutivos son los siguientes:

0-2 años:

  • Ruidos fuertes
  • Extraños
  • Sitios altos

2- 6 años:

  • Fantasmas y  Monstruos
  • Pequeños Animales
  • Oscuridad
  • Colegio

6-8 años:

  • Médicos: sangre
  • Daño físico

8- 11 años:

  •  A la muerte
  • Al rendimiento académico

11 años- Adolescencia:

  • Al rechazo
  • Al Fracaso
  • A la relaciones interpersonales

 Para vencer un miedo o una fobia lo más eficaz es enfrentarnos a la situación, de un modo gradual y controlado. Por ello es recomendable hacerlo con la ayuda de un proceso terapéutico. Si tiene una fobia y quieres vencerla, no dudes en contactar

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Psicología y Bienestar

Ansiedad de Separación

Muchos niños sienten ansiedad y nervios su primer día de colegio. Sin embargo, si este miedo se mantiene durante semanas y se da también en otras situaciones donde el niño se separa de sus padres, seguramente este desarrollando ansiedad de separación.

   La angustia de separación se manifiesta por llantos y rabietas por parte del niño cuando sus padres se van a trabajar o le dejan en el colegio. A veces incluso se preocupa porque a sus padres no les ocurra nada malo mientras estén fuera de casa. Este miedo suele darse en niños de entre 6 y 11 años, aunque lo más común es que se dé en niñas alrededor de los 9 años de edad.

   Para ayudar a nuestro hijo a vencer la angustia de separación es importante ayudarle a afrontar los momentos de separación con menos ansiedad. Para ellos podemos recurrir a a dejar a nuestro hijo solo durante un tiempo breve, para que se vaya acostumbrando y vea que sus padres siempre vuelven. También resulta útil crear un ritual para despedirse que le de tranquilidad y le haga sentir algo más en control de la situación. Además, es útil despedirse del niño estando alegres, para que no asocie la despedida con algo aversivo.

  Para evitar que la situación derive en una ansiedad más acentuada es importante contar con ayuda terapéutica.

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Psicología y Bienestar

Congreso Nacional de Rorschach y Métodos Proyectivos

http://rorschach.com.es/

En un momento en que la sociedad demanda mayor rigor científico en las intervenciones
profesionales y cuando se cuestiona la validez y fiabilidad de las Técnicas Proyectivas, la Sociedad Española del Rorschach y Métodos Proyectivos organiza su encuentro nacional para estudiar el pasado, el presente y el futuro del Psicodiagnóstico.
No es fácil medir aquello que no se puede observar directamente y mucho menos sistematizarlo e interpretarlo dentro de un marco normativo. Muchos autores han dirigido sus esfuerzos en esta tarea utilizando las Técnicas Proyectivas como instrumento y el resultado es un área de conocimiento que permite acceder al mundo interno de las personas, a su manera de percibir, pensar y sentir.
Evaluar la subjetividad, registrar y sistematizar los hallazgos e interpretarlos de acuerdo a las
características de la población en que tienen lugar ha sido y es una tarea compleja que requiere la revisión continua de las variables que intervienen en el proceso. El objetivo de este XIX Congreso Nacional de la SERYMP es continuar esta labor reuniendo a estudiantes, profesionales e investigadores en un encuentro que permita compartir experiencias, actualizar conocimientos, explorar nuevas áreas de trabajo y descubrir nuevas aplicaciones de los métodos proyectivos en la toma de decisiones de nuestro quehacer profesional.