Niños, Personalidad, Psicología y Bienestar

Apego: Cómo hacer vínculos con los demás

El apego es un concepto que está muy presente en la sociedad actual. Pero, ¿qué es el apego realmente?

                El apego es un sistema innato que evoluciona según emociones y recuerdos asociados a las figuras protectoras significativas. Estas experiencias con crean la base sobre la que se desarrolla la mente. El apego es una representación interna del vínculo del bebé con su figura protectora.

                Cómo se desarrolla el apego es fundamental, ya que afecta a la persona durante toda la vida. De adulto el sujeto repite, y trata a los demás cómo él ha sido tratado. Quiere a los demás y se quiere a sí mismo cómo ha sido querido.

                El psicólogo inglés, John Bowlby fue el primero en estudiar y desarrollar la noción de apego a principios del siglo XX. Observó la comunicación , la conducta y la relación emocional entre padres e hijos. Se dio cuenta de que el apego se desarrolla desde muy temprana edad.

                Desde que nace hasta que cumple seis meses el bebé no diferencia a sus figuras protectoras. Esta fase se denomina apego indiferenciado. Es a partir de los 6 meses que empieza a diferenciar a su madre y padre del resto de figuras. Esta fase se denomina apego específico. En ella el bebé desarrolla angustia ante el extraño, demostrando una clara preferencia por sus figuras de apego.

                En 1945 la investigadora Mary Ainsworth estudió el apego y la manera en la que se expresaba en niños pequeños. Para ello creó lo que llamó «Situación extraña». Esta consistía en dejar al niño con su madre en una habitación junto con un extraño. Pasados unos minutos la madre abandonaba la habitación, y tras un periodo de tiempo regresaba a la habitación. Ainsworth observó cómo reaccionaban los niños tanto a la ausencia de su madre como a su regreso. Gracias a estas observaciones clasificó el apego en varios tipos:

  • Apego Seguro. Los progenitores están disponibles emocionalmente. Este tipo de apego se observó en el 60% de los niños
  • Apego Inseguro. Dentro del apego existen dos subtipos
    • Apego Evitativo. Los progenitores no están disponibles o el niño siente rechazo. Se da en el 30% de los niños
    • Apego Ambivalente/Resistente. Los progenitores están disponibles, pero de manera incoherente. Se da en el 10% de los niños.
  • Apego Desorganizado. E este tipo de apego los progenitores tienen una comunicación temerosa. Se observó en el 10% de los niños
Personalidad

La Resiliencia

¿Qué es la resiliencia?

   Resiliencia es la habilidad para sobrellevar el estrés y ser capaz de afrontar con éxito situaciones difíciles. Se considera un tipo de fenómeno caracterizado por obtener buenos resultados a pesar de la presencia de graves amenazas para la adaptación o desarrollo de la persona. Por ello, la resiliencia implica dos factores: un evento negativo y una habilidad de adaptación. Los eventos negativos o factores de riesgo son obstáculos que impiden a la persona obtener un desarrollo social y personal óptimos.

matt-duncan-127528   La resiliencia es un fenómeno universal en el proceso de adaptación humano, que además suele darse de manera más frecuente de lo esperado. Por ejemplo, un divorcio, un despido, una ruptura son eventos estresantes que pueden mermar la salud emocional. Sin embargo, con el tiempo superamos cualquier obstáculo en mayor o menor medida. En la infancia el estrés puede manifestarse como problemas de salud o académicos. No obstante, la resiliencia ya está presente desde muy temprana edad, y la habilidad de los niños para desarrollar flexibilidad emocional ante situaciones traumáticas puede resultar sorprendente

   La resiliencia podría convertirse en una estrategia muy útil para afrontar los problemas diarios a los que todos tenemos que hacer frente a diario. Es por ello que la labor del psicólogo debería estar enfocada a desarrollar esta flexibilidad emocional que permite ver el mundo de un modo más positivo. Como dice el dicho «lo que no mata hace más fuerte». Es por ello que fomentar esta habilidad para salir fortalecidos ante las adversidades mejoraría nuestra experiencia emocional.

¿Cómo fomentar la resiliencia?

   La razón por las que las unas personas desarrollan resiliencia y otras no depende de varios factores.  Se cree que la personalidad inherente del sujeto o el aprendizaje temprano en la infancia son factores muy influyentes en el desarrollo de emociones positivas a pesar de los obstáculos de la vida diaria. Respecto a la influencia de la personalidad, se ha visto que las personas resilientes se benefician las emociones positivas a la hora de enfrentarse a un momento estresante. Esto les ayuda a manejar la situación de un modo más constructivo, transformando el obstáculo en un reto. Sienten la necesidad de superar la adversidad y de salir fortalecidos de ella.

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   Esta forma de enfrentarse a los obstáculos se ve influida por la personalidad, pero también por el aprendizaje. Es por ello que todos podemos desarrollar esta habilidad con paciencia y entrenamiento. La clave reside en la emociones positivas. Las emociones positivas consiguen que la persona sea capaz de reevaluar la situación y de pensar en soluciones en lugar de lamentarse. Mientras que las emociones negativas nos encierran en un bucle, las emociones positivas nos permiten salir de él.

Así, la receta para la  resiliencia sería la siguiente:

– Conseguir resultados positivos a pesar de los acontecimientos vitales adversos. Para ello se deben separar las emociones positivas de las negativas, «eligiendo» centrarse en las positivas (a pesar de que sea inevitable sentir las negativas). Las emociones son complejas, y entender que todas ellas tienen una parte positiva y otra negativa ayuda a ser más flexible ante situaciones difíciles.

– Adaptarse y recuperarse lo más rápido posible de los estresores ambientales. Para ello a veces es necesario considerar el problema desde un enfoque constructivo, aceptándolo o centrándose en encontrar soluciones posibles.

– Entender que las emociones son modificables y que tienen una función útil dependiendo del contexto en el que ocurran. Es por ello que un  cambiar la perspectiva del problema hace que cambie el contexto, y de este modo la emoción.

Fuente:

Fredrickson (2003) What Good Are Positive Emotions in Crises? J Pers Soc Psychol.

Masten (2001) Ordinary Magic: Resilience Process in Development. American Psychogist

Rutter, Michael (1987) Psychosocial resilience and protective mechanisms. American Journal of Orthopsychiatry

Firma: Diana H.Faón

Personalidad

¿Qué es la psicopatía?

  Hoy en día no se puede ver una película de asesinos en serie, al más puro estilo de Hannibal Lecter sin que nos venga la palabra psicópata a la mente. Pero, ¿qué significa realmente? ¿es un asesino necesariamente un psicópata?

   Existe cierta confusión en torno a este término, cuyo significado ha variado durante décadas. El primero en definir psicopatía fue Cleckley, cuya definición se componía de 16 criterios, incluyendo encanto externo, egocentrismo, insensibilidad y falta de plan de vida.

   Más adelante Hare trató de comprobar los 16 criterios de Cleckley, obteniendo 4 factores fundamentales: un estilo de vida inestable, insensibilidad y desapego, problemas interpersonales y un patrón de comportamiento antisocial.

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   Entonces, si psicopatía incluye un patrón antisocial de comportamiento, ¿qué diferencia hay entre ellos? La personalidad antisocial incluye la transgresión de normas y comportamientos que van en contra de los derechos de los demás, así como falta de empatía e impulsividad. Lo antisocial siempre está más del lado de lo impulsivo. La psicopatía en cambio no tiene por qué incluir comportamientos delictivos, sino que abarcaría un estilo afectivo e interpersonal que puede incluir o no a su vez comportamiento antisocial.

   Blackburn vió que no todos los psicópatas actúan del mismo modo, por lo que decidió crear varios subtipos. De acuerdo con su teoría existirían dos tipos de psicópatas que se posicionarían a lo largo de dos ejes distintos: beligerancia (o psicopatía per se) y retirada social.
   Existirían por lo tanto los psicópatas primarios, altos en psicopatía y bajos en retirada social. Este tipo de psicópata estaría perfectamente integrado en la sociedad, resultando incluso atractivo y carismático al más puro estilo Dorian Grey.

   Habría sin embargo un segundo de tipo de psicopatía, la secundaria, con alta beligerancia y alta retirada social. En este caso el psicópata viviría alejado de la sociedad, de un modo aislado. En general se caracterizarían por ser más nerviosos y acomplejados.

   Por lo tanto aunque suelen ir asociadas, la psicopatía y la personalidad antisocial no son equivalentes.
   En conclusión, ser un psicópata no lleva asociado siempre el cometer delitos o actos ilegales. Hoy en día la sociedad esta llena de personas que no sienten ningún remordimiento por pagar salarios miserables, o por despedir a sus empleados, o por cobrar a precios astronómicos por productos que valen menos de la mitad. En un mundo que se mueve por dinero y en el que se priman los resultados económicos más que los sociales, la psicopatía es necesaria para triunfar.
 

Fuente: Belloch, Sandín, Ramos (2009) Manual de Psicopatología Volumen II. McGraw Hill

Firma: Diana H.Faón