Adultos, English, Pareja, Psicología y Bienestar

What is Love?

On a day as special as Valentine’s Day, it is inevitable to think about the meaning of love. It can have many different meanings for everyone. From psychology, love is spoken of as an encounter with another that completes and offers what is missing in oneself. At first, when meeting this new person, the illusion about them grows and they idealize them as perfect. As the relationship progresses, each person’s reality emerges, which must be accepted to build a a strong couple.

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Perfection and idealization

Everything feels perfect at the beginning of the relationship. For a time this illusion is sustained. The other represents what is perfect, what satisfies desires and needs. Ultimately, the other becomes everything. It seems that life has been incomplete before that magical encounter. It is this idealization that allows the relationship to move forward and exposes one to the fears and uncertainties that arise when starting a new relationship. Little by little over time this idealization falls and reality enters.

Reality and integration

After idealization the veil falls and the other person’s true identity begins to be seen. In this encounter with the reality of the other, and it begins a grieving process for that ideal. How this grief is digested determines whether that ideal can be abandoned in favor of a more real relationship. In this integration it is important to be aware, not only of the relationship contributions but also of what the other person lacks. Seeing the other as imperfect generates frustration because it forces to let go of that feeling of completeness that existed at the beginning. But it is thanks to this abandonment of idealization that one can function in reality and that one can build an integrated and strong couple identity. This is when long-term love arises.

It is a process similar to what happens with parents when we are little. As a child we idealize parents who seem to have all the answers. In adolescence you begin to see parents who also feel fear, insecurity and who do not have all the answers. Falling in love is a similar process.

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Partner Choice

Furthermore, the choice of partner is very significant and is not accidental. Surely, at the beginning, identifications of what oneself is and what one recognizes in the other appear. That loved object must be similar enough to see itself reflected, but at the same time be different enough to feel that it completes oneself. It is important to recognize the part of oneself that is reflected in the other, and accept and recognize that which is different.

In short, love has many definitions. On the one hand, it is recognizing a different other who accompanies and builds a joint identity and culture at home. Love is sharing experiences and emotions with another person. Love is patience and wanting to love each other. Love is a moment of continuous happiness. Love is knowing that the other is the person who makes you feel good and vice versa.

And for you, what is love? How would you define it?

Adultos, Psicología y Bienestar

5 consejos para dejar de fumar

 La adicción al tabaco es una de las más extendidas en nuestra sociedad. La nicotina genera en nosotros una sensación de bienestar, por eso resulta tan fácil engancharse desde el primer cigarrillo. Además, el reforzamiento social y la presión de grupo son una de las principales causas por las que empezamos a fumar.

   Dejar de fumar resulta difícil no solo por los efectos euforizantes del tabaco, sino también por los efectos desagradables que sentimos cuando tratamos de dejarlo. Es por estos síntomas que nos resulta fácil recaer en el tabaco después de haber estado unos días sin fumar.

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Para vencer el hábito de fumar existen muchas técnicas que resultan eficaces. Te proponemos 5 consejos útiles para dejar el tabaco:

  1. Ponte una fecha límite para dejar de fumar. Elegir una fecha definitiva te ayudará a sentirte motivado, ya que tendrás un plazo límite concreto en el que apoyarte. Para que sea más fácil cumplir tu objetivo en esa fecha límite puedes ir dejándolo progresivamente unos días antes. Además, comentar tu objetivo con tu familia y amigos hará que te sientas más apoyado y comprometido con tu decisión. Además, para sentirte aún más motivado puedes registrar los cigarrillos que fumas cada día antes de ese plazo límite y calcular cuanto dinero llevas gastado todo este tiempo en tabaco. Dejar de fumar te ayudará a sentirte mejor, a tener buena salud y a no sentir dependencia, y al mismo tiempo te hará ahorrar y poder permitirte algún capricho en el futuro.
  2. Observa tu conducta. ¿En qué momentos del día fumas? ¿En que lugares? Entender qué situaciones y momentos asociamos con el tabaco nos ayuda a saber qué nos incita a fumar. Por ejemplo, a veces podemos asociar el tabaco al hecho de tomar un café por la mañana, a quedar con un amigo que también fuma o a esperar el autobús en la parada. Identificar lo que te incita a fumar te ayudará a reconocer las sensaciones que asocias a la nicotina, y así podrás aprender a manejarlas de un modo alternativo. Por ejemplo, puedes tomar té para desayunar en lugar de café, salir a caminar en lugar de quedarte en casa, o incluso comer a una hora distinta o en un lugar diferente. Cambiar tus rutinas ayudará a que tu mente se libere de la asociación que hace del momento del día con el tabaco.
  3. Practica el autocontrol. El autocontrol consiste en buscar estrategias que cambien tu entorno para que así te sea más fácil dejar el hábito de fumar. Por ejemplo, puedes no dejar las cajetillas en un lugar visible, o puedes sentarte en el interior de los bares en lugar de en las terrazas. Trata de no comprar más cajetillas y de sustituir los cigarrillos que te quedan por chicles o caramelos, así, al tenerlos a mano, los podrás tomar en su lugar.
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  1. Cree en ti mismo. Es importante que sientas que eres capaz de dejar de fumar, y que estés seguro de tu capacidad para superar la adicción. La autoeficacia es la confianza que tienes en tus habilidades para lidiar con las diferentes situaciones que se presentan. Afecta a la manera de sentirte capaz de afrontar y lograr un objetivo o tarea, y es determinante para conseguir o no las metas en tu vida. Por ejemplo, es más probable que estudie ese examen de matemáticas si creo que puedo aprobarlo. De esta manera, las personas estarán más motivadas si perciben que sus acciones pueden ser eficaces, esto es, si hay la convicción de que tienen las habilidades personales que les permitan regular sus acciones. Las investigaciones han demostrado que la autoeficacia de cada individuo juega en un papel importante a la hora de afrontar una meta, tarea o desafío.
  2. Por último, cuenta con el apoyo de tu psicólogo. Para dejar de fumar se requiere tiempo, paciencia y ayuda terapéutica. Además, el trabajo en grupo con otras personas que están dejando el tabaco al mismo tiempo que nosotros nos ayuda a sentirnos acompañados y motivados en el proceso, por lo que tiene un efecto muy positivo. Dejar de fumar se consigue cambiando un hábito que está muy instaurado en nosotros, y para ello muchas veces necesitamos ayuda de un profesional.

    En definitiva, dejar de fumar es posible con la motivación y ayuda adecuadas. Es fundamental que cuentes con el apoyo de tu familia y de tus amigos, así como de un terapeuta que te guíe en este proceso. El autocontrol, las habilidades de afrontamiento y las habilidades sociales son técnicas de gran ayuda para superar la adicción y comenzar una nueva vida. Pero recuerda, lo más importante es que te digas a ti mismo “quiero dejar de fumar” y que te comprometas con ello. Sabes que lo puedes conseguir.

Adultos, Psicología y Bienestar

Trastorno por déficit de atención e hiperactividad en Adultos

 El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es uno de los trastornos psicológicos más comunes en la infancia. Se caracteriza por niveles inapropiados de atención, hiperactividad e impulsividad. Hasta hace poco se consideraba que el trastorno se resolvía durante la adolescencia con poco o ningún impacto continuo en la vida adulta. Sin embargo, la mayoría de los casos de TDAH pueden persistir en la vida adulta.

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   En un estudio de la Encuesta de Salud Mental de la Organización Mundial de la Salud (Lara, 2009) se identificaron indicadores como la gravedad de los síntomas, la presencia de depresión comórbida, la adversidad social y la psicopatología de los padres como predictores del TDAH en adultos. Además, los estudios demuestran que todas las formas de TDAH persisten en la edad adulta, incluido el TDAH con síntomas de  falta de atención y el TDAH asociado con niveles más leves de deterioro y comorbilidad.

¿Cuáles son los síntomas del TDAH en adultos?

      La expresión del TDAH en adultos es diferente a la de la población infantil. Mientras que los síntomas centrales de hiperactividad, impulsividad y falta de atención están bien caracterizados en los niños, estos síntomas pueden tener expresiones diferentes y más sutiles en la vida adulta. Por ejemplo, los niños con TDAH pueden correr y trepar excesivamente, o tienen dificultades para jugar o participar silenciosamente en actividades de ocio, mientras que los adultos con TDAH son más propensos a experimentar inquietud interna, incapacidad para relajarse o exceso de locuacidad. La hiperactividad en adultospuede expresarse como inquietud excesiva, incapacidad para permanecer sentado por mucho tiempo en distintas situaciones (en la oficina, en el cine, o en conferencias), o estar fuera de casa la mayor parte del tiempo. La impulsividad puede manifestarse como impaciencia, tendencia a actuar sin pensar, a gastar impulsivamente, a comenzar nuevos trabajos y relaciones por impulso y a conductas de búsqueda de sensaciones. La falta de atención a menudo se presenta como distracción, desorganización, retrasos en el trabajo o con los amigos, aburrimiento, necesidad de cambio, dificultad para tomar decisiones,  y sensibilidad al estrés.

     Generalmente los adultos con TDAH no se establecen después de los 30 años, sino que continúan cambiando y perdiendo trabajos y relaciones. Las relaciones de pareja suelen terminar prematuramente, ya que se ven afectadas por su incapacidad de concentración y de escucha. El adulto con TDAH suele dejar las tareas sin finalizar, lo que le hace saltar de una actividad a otra, dificultando e interrumpiendo las conversaciones.Esto genera mucha frustración a la hora de comunicarse.

    Los pacientes con TDAH también son más propensos a sufrir pequeños accidentes como cortes accidentales y quemaduras. Además en algunos casos llevan un estilo de vida poco saludable, asociado al tabaco, el abuso de alcohol y drogas, problemas crónicos de sueño, e inadecuado cuidado de la salud.

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    Muchos adultos con TDAH se sienten aislados a nivel social. En algunos muestran una menor capacidad de presentarse de una manera socialmente apropiada, y un menor bienestar mental y físico, incluso en los casos asociados a un alto cociente intelectual.

¿Cuál es la prevalencia del TDAH?

    A pesar del creciente interés en el trastorno déficit de atención e hiperactividad en adultos, se sabe poco acerca de su prevalencia. De acuerdo con un estudio llevado a cabo por Kessler et al. en 2006, la prevalencia estimada de TDAH en adultos en los Estados Unidos fue del 4,4%. Estudios más recientes muestran que la prevalencia de TDAH en adultos se encuentra en el rango de 2-5% (Lara, 2009).

¿Cómo podemos tratar el TDAH en adultos?

    Debido a las demandas y responsabilidades de la vida adulta, se enfrentan a situaciones diferentes a las de los niños y, por lo tanto, necesitan una gama diferente de tratamientos psicosociales y psicológicos adaptados a su nivel de desarrollo y al TDAH. Se cree que los tratamientos psicológicos en forma de psicoeducación, terapia conductual cognitiva, entrenamiento de apoyo o asistencia para organizar las actividades diarias son efectivos. No obstante, es importante continuar investigando.

    En 2003 se fundó en Europa The European Network Adult ADHD. Este panel de expertos independientes tiene como objetivo ayudar a mejorar el diagnóstico y la gestión del TDAH en adultos de toda Europa, ya que la clave para el tratamiento del TDAH es una evaluación y diagnóstico correctos, así como una intervención psicológica individualizada.

    En conclusión, es fundamental trabajar en la detección y el tratamiento del TDAH en adultos para determinar si un tratamiento eficaz reduciría el inicio, y la gravedad de los síntomas del TDAH en adultos.

References:

Kessler R.C. et al. (2006) The Prevalence and Correlates of Adult ADHD in the United States: Results From the National Comorbidity Survey replication.  The American journal of psychiatry April 2006 Vol 163 Number 4

The European Network Adult ADHD  http://www.adult-adhd.net.

https://bmcpsychiatry.biomedcentral.com/articles/10.1186/1471-244X-10-67

Lara C, et al: Childhood predictors of adult attention-deficit/hyperactivity disorder: results from the World Health Organization World Mental Health Survey Initiative. Biol Psychiatry. 2009, 65 (1): 46-54. 10.1016/j.biopsych.2008.10.005.

Adultos, Inteligencia Emocional, Psicología y Bienestar

5 razones para ir al psicólogo

        En la sociedad actual donde la rutina está llena de exigencias, de plazos límites, de tareas interminables y múltiples responsabilidades necesitamos disponer de un momento de descanso que nos permita recuperar fuerzas y poner en perspectiva el ajetreo del día a día. Ese descanso lo puedes tener en la consulta de tu psicólogo.

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    Solemos pensar que el psicólogo se encarga de ayudar a personas que sufren de ansiedad o depresión. Pero en realidad todos nos podemos beneficiar de acudir a terapia. Disponer de una hora a la semana en la que poder desahogarte y compartir los altibajos de la vida diaria afectará muy positivamente a tu estado de ánimo. De hecho, de acuerdo con un estudio llevado a cabo por el neuropsicólogo Barsaglini, acudir a terapia produce cambios en nuestra función cerebral, logrando por ejemplo que áreas de nuestro sistema límbico (responsable de la sensación de miedo) se activen menos frecuentemente y con menor intensidad. Es decir, ir al psicólogo te ayuda a cambiar el modo en el que afrontas las situaciones estresantes, así como a mejorar en muchos aspectos de tu vida. En definitiva, ir al psicólogo sirve para:

  1. Para sentirme mejor. Ir al psicólogo implica disponer de un espacio que es tuyo, donde puedes hablar sin miedo a ser juzgado, y puedes expresar tus opiniones, tu alegría y tu malestar con total libertad. Expresarte abiertamente resulta muy liberador, y tiene un efecto catártico muy beneficioso para la mente. Te libera de un peso innecesario con el que cargas diariamente. Esto te proporciona más tiempo y energía para pensar en lo positivo de tu vida fuera de consulta, además de ayudarte a organizar y a poner en palabras aquello que te preocupa.
  1. Para vencer mis miedos e inseguridades. A veces tenemos la sensación de que nuestros miedos estarán con nosotros toda nuestra vida. Acudir a un psicólogo te ayuda a exponerte a tus miedos y vencerlos con el apoyo y la guía de un profesional. La única manera de superar un miedo es exponiéndote a él, y para eso a veces hace falta tener a alguien al lado que te guíe y anime a afrontarlo. Al vencer tus miedos, ya sea por ejemplo miedo a las cucarachas, o miedo a hacer el ridículo en situaciones sociales, ganarás seguridad en tu capacidad para vencer aquello que antes te paralizaba. Es una manera de darte cuenta de que eres capaz de hacer más cosas de las que imaginas.
  1. Para tener un momento para mí. Con el desgaste físico y emocional que suponen las presiones del trabajo y la familia es necesario cuidarse. Además, solemos centrarnos en cuidar a nuestros familiares y amigos, olvidándonos de reservar un momento para nosotros. Ir al psicólogo te asegura una hora a la semana para ti, donde trabajar tu manera de sobrellevar el estrés diario gracias a técnicas específicas con la relajación o el mindfulness. Además, es un espacio para recapacitar sobre lo que te ha sucedido durante la semana y aprender de ello. Es importante que te cuides, te lo mereces. Además, al sentirte bien podrás cuidar mejor a tus seres queridos.                                                                                                         roman-kraft-266787
  1. Para aceptar y manejar mis emociones negativas. Hoy en día tendemos a huir de las emociones negativas y tratamos de sentirnos felices todo el tiempo. Sin embargo, las emociones negativas son necesarias y útiles. Por ello, es muy positivo que empieces a darte cuenta de cuándo te sientes estresado o triste, e identifiques qué te produce esa emoción. Si la emoción es muy intensa puedes aprender a manejarla con estrategias que te enseñará tu psicólogo, como la reestructuración cognitiva, una técnica que ha probado su eficacia para cambiar la manera de ver el lado negativo de lo que sucede, y centrarnos más en el positivo. No obstante, si te ocurre un evento negativo que te produce tristeza o ansiedad es bueno que aprendas a aceptar esas emociones, ya que son adecuadas a la situación y te permiten procesar de un modo sano lo que ha sucedido. Por ejemplo, ante una ruptura con mi pareja es normal que me sienta triste. En ese caso ir al psicólogo me ayuda a poner palabras a esa tristeza, a aceptarla y a superarla, ya que es una emoción adaptativa cuando vivo un duelo por mi pareja.
  1. Para descubrir mi potencial. Un beneficio muy positivo de compartir con alguien fuera de tu entorno familiar tus inquietudes y sucesos del día a día es que esta persona puede ofrecerte una perspectiva distinta de la situación. Y no solo eso, un psicólogo puede animarte a tomar decisiones que escapan de tu zona de confort. Afrontar nuevos retos te ayudará a desarrollar nuevas habilidades y recursos que te hacen sentir más fuerte y seguro. Además, lograrás un desarrollo personal y un proceso de transformación mediante el cual adoptarás nuevas ideas o formas de pensamiento. Así, generarás nuevos comportamientos y actitudes, que mejorarán de tu calidad de vida. Para fomentar este desarrollo personal es necesario crecer modificando y madurando tus pensamientos y emociones. Para lograrlo no hay nada mejor que la ayuda de un profesional que te guíe.

    Ir al psicólogo te resultará muy beneficioso. Ya sea para potenciar tus habilidades y para crecer personalmente, como para mejorar tu salud psicológica. Te ayudará a llevarte mejor con tu pareja, a tener más confianza a la hora de relacionarte, a descubrir tu potencial en tu trabajo y a sentirte mejor con cómo eres. En definitiva, ir al psicólogo te ayudará a crecer personalmente y ser la mejor versión de ti mismo. Anímate a ir al psicólogo, ¡te cambiará la vida!

Referencias:

Barsaglini A, Sartori G, Benetti S, Pettersson-Yeo W y Mechelli A. (2014). The effects of psychotherapy on brain function: A systematic and critical review. Progress in Neurobiology, 1

Adultos, Inteligencia Emocional, Psicología y Bienestar

¿Cómo puedo ser más optimista?

        Ser optimista es un modo de interpretar lo que nos sucede. Nuestros pensamientos e interpretaciones modulan nuestras emociones en muchas situaciones, aunque no nos demos cuenta. Por ello es importante que detectemos qué forma tenemos de pensar, para así poder modularla hacia un modo más constructivo de interpretar lo que nos ocurre a diario.

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¿Cómo piensa un optimista?

          Ser pesimista u optimista depende en gran medida de las explicaciones que damos a los eventos negativos. Existen ciertos patrones de pensamiento característicos de cada uno, caracterizados por la explicación que dan a los eventos. Esta explicación es lo que llamamos estilo atribucional, y  son nuestros padres y profesores los que más influyen en el estilo atribucional o explicatorio que tenemos. Entonces,  ¿Cómo se diferencia el estilo atribucional de las personas optimistas y pesimistas? Hay vario factores que los diferencian:

– Las personas pesimistas a menudo personalizan los eventos negativos, atribuyéndolos a causas permanentes y generales. Sin embargo, los eventos negativos tienden a atribuirlos a causas temporales, externas y específicas.

– La proyección del malestar actual  en el futuro crea una sensación de desesperanza

– Las personas optimistas tienden a atribuir los sucesos negativos a causas externas, y ven estos sucesos como temporales y específicos. Por el contrario, ven los sucesos positivos como personales, generales y permanentes.

– Gracias a este estilo atribucional los optimistas logran recuperarse antes de los acontecimientos negativos de la vida y vuelven a intentarlo de nuevo.

                Es posible cambiar nuestro «estilo atribucional» hacia uno más optimista. Esto se consigue practicando a diario y convirtiéndolo en un hábito. La terapia cognitiva puede ser de gran ayuda, siempre sin olvidar que el optimismo es un hábito. Es importante esforzarse y practicarlo a diario.

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 ¿Por qué no somos todos optimistas?

                Si ser optimista es tan bueno, ¿por qué no somos todos optimistas? Ser optimista nos ayuda a sentirnos mejor siempre que veamos la realidad de un modo más positivo, pero sin exagerarla o modificarla. Sin embargo a veces pensamos que ser optimista es negar la realidad y preferimos ser más “realistas” a la hora de evaluar lo que ocurre, es decir, preferimos pensar de un modo más pesimista. El pesimismo tiene también beneficios, y por eso nos es difícil abandonarlo:

– Las personas pesimistas tienen una ventaja sobre los optimistas: son más acertados a la hora de evaluar las situaciones de un modo más realista.

– El pesimismo es un protector contra la depresión

– Los optimistas tienden a exagerar el control que poseen sobre los sucesos

                El pesimismo muchas veces actúa como protector, ya que si no esperas que ocurra nada bueno parece que no te desilusionas nunca. Sin embargo es una trampa. Dejamos de sentir emociones positivas por miedo a dejar de sentirlas. Por ello el optimismo es más beneficioso para nuestro estado anímico y nuestro bienestar. No obstante, como hemos mencionado antes, hay que tratar de interpretar la realidad de un modo más constructivo, sin exagerarla o modificarla.

Adultos

Apnea del Sueño

  A veces, a pesar de haber dormido un número de horas elevado, nos levantamos aturdidos, cansados, como si el sueño no hubiese sido reparador… Nos sentimos sin fuerzas para afrontar un nuevo día lleno de obligaciones, responsabilidades y tareas pendientes. Por suerte en la mayoría de los casos tarde o temprano tenemos un sueño que realmente reconfortante y que nos hace sentir con fuerzas de nuevo.

   Por un segundo imagínense que esto no fuera así, que por mucho que durmiésemos por alguna extraña razón nunca nos sintiésemos descansados. Esto es lo que produce la apnea del sueño. Consiste en una obstrucción o mal funcionamiento de la vías respiratorias que ocurre durante el sueño, que lleva a sufrir una disminución del oxígeno que llega al cerebro, y por lo tanto frena la eficacia reparadora del sueño.

   Vivir así toda la vida puede ser agotador, y es por eso que aparecen daños colaterales al cansancio extremo, como un bajón de ánimo y una falta de interés por todo. La apnea del sueño se relaciona con la obesidad y se observa sobre todo en hombres. Puede producir fuertes ronquidos cuando las vías están obstruidas, impidiendo el acceso de oxígeno al cerebro durante varios segundos.

http://www.lohago.com/

   Es importante conocer e investigar la apnea del sueño, ya que hoy en día es bastante desconocida, y puede ayudar a tratar muchos estados de ánimo. Actualmente existen varios métodos para combatirla. El único método eficaz consiste en abrir las vías respiratorias gracias a un aparato adaptado que el paciente lleva durante la noche. Existen otros tratamientos experimentales cuya eficacia aún no ha sido probada, como aconsejar al paciente dormir de lado, por ejemplo. Esperemos que de aquí a unos años istan remedios cómodos y eficaces, para este fenómeno que afecta a la salud de quienes lo padecen.

Fuente:

http://www.totson.com                                                                                                            http://orthoapnea.com/

Firma: Diana H.Faón

Adultos, Ansiedad

Ataques de Ansiedad y Agorafobia

Los ataques de ansiedad ocurren cuando hay un incremento muy rápido e intenso de ansiedad que resulta sumamente desagradable para la persona. Se puede sentir malestar, ahogos, palpitaciones, mareos, desmayos, sudoración, temblores, náuseas y hormigueo.

 Además en ocasiones la excesiva ansiedad puede producir sensación de despersonalización (sentir como que estoy fuera de mi cuerpo) o desrealización (sentir que no estoy ahí). Durante los ataques el miedo a morir y el miedo a volverse loco pueden aparecer.

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  Los ataques de ansiedad suelen ser inesperados al principio, aunque según pasa el tiempo se van asociando a un lugar o situación como puede ser el coche, el metro, los aviones, los ascensores etc. Cuando esto ocurre decimos que existe ataque de ansiedad con agorafobia. La agorafobia es el miedo a tener los síntomas de ansiedad o similares en lugares públicos o de los que es difícil escapar. Por ejemplo, la agorafobia puede ser miedo a desmayarse en el dentista o en la cola del cine, sitios donde huir es complicado.

   La manera de vencer la ansiedad es a través de la psicoeducación, del afrontamiento de los lugares o situaciones donde aparece la ansiedad, y mediante el cambio de nuestra forma de interpretar y pensar sobre ciertas situaciones que nos ocurren. Para ello es necesario paciencia, esfuerzo y ayuda terapéutica.

  Superar la ansiedad es posible con ayuda de la psicoterapia

Contacto

Diana Faón Psicoterapia -Psicólogo en Madrid-

Adultos, Ansiedad

Miedos y Fobias

Un miedo es la ansiedad que sentimos ante un objeto o situación específica. En un inicio son adaptativos y nos ayudan a ser precavidos, evitando situaciones de peligro. Un miedo puede volverse irracional cuando nuestra reacción es excesiva comparada con la amenaza que supone el objeto o la situación. Por ejemplo, cuando salimos corriendo o no podemos entrar en casa porque hay un cucaracha en el suelo. El miedo también es irracional cuando afecta a nuestro día a día. Por ejemplo, si tenemos miedo al metro y no podemos desplazarnos por la ciudad. Cuando el miedo es irracional y excesivo se denomina fobiawilliam-farlow-319616

  Los miedos surgen por experiencia directa, o porque alguien nos cuenta que algo es peligroso.  Esto hace que por ejemplo las noticias influyen mucho en nuestros miedos, ya que si oímos que ha habido un accidente de tráfico tendemos a «aprender» que ir en coche es peligroso. Sin embargo esto es perjudicial en el caso del miedo excesivo o de las fobias, ya que a veces podemos coger miedo a algo muy seguro solo porque nos acordamos de un accidente que hubo. Esto es muy típico en el caso del miedo a volar. Hay más de 3500 vuelos al día, y sin embargo nos acordamos de un accidente que hubo hace años. Esto hace que sintamos que volar es peligroso, aunque la realidad demuestra lo contrario.

  Dentro de las fobias existen dos que dificultan enormemente nuestra vida:


1. Miedo a Conducir

Conducir puede ser divertido para unos pero muy estresante para otros. Hay conductores que sufren ansiedad o incluso ataques de pánico cuando se ponen al volante o piensan que tienen que hacerlo. Es lo que se conoce como amaxofobia o ‘fobia a conducir’.

 En general los afectados se pueden clasificar en tres grupos: los que abandonan la conducción tras los dos primeros años con el carnet de conducir; los conductores habituales con experiencia y que empiezan a sentir ansiedad; y los conductores que han sufrido alguna experiencia traumática.

  El miedo viene producido no solo por la sobreestimación de la probabilidad de tener un accidente, sino también por la sensación de encontrarte mientras conduces en una situación de la que es difícil escapar.  Es decir, en ciertas personas el miedo a conducir se relaciona con la agorafobia, y lo que genera ansiedad no es la conducción como tal sino el verse atrapado.

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¿Cómo podemos superar el miedo a conducir?

   En primer lugar debemos entender que lo que nos produce miedo no es el coche sino los pensamientos que nos surgen cuando conducimos. Por lo tanto no es cuestión de evitar el coche, sino de evitar pensar lo que solemos pensar cuando estamos en uno. Se trata de cambiar los pensamientos catastrofista por unos más realista.

  Lo más importante para superar el miedo es enfrentándolo. Es importante comenzar conduciendo por trayectos que nos generen menos miedo y nos parezcan más fáciles de afrontar, para luego subir poco a poco de nivel, afrontando los que parecían más complicados. Para entonces igual ya no nos lo parecen tanto.

  Recuerda, el miedo a conducir es emocional, no racional, y la manera que tenemos para vencerlo es informarnos y afrontarlo conduciendo.


2. Miedo a volar

El miedo a volar es un miedo que sufren muchas personas, pero ¿por qué?

  El miedo a volar se adquiere por varios factores. En primer lugar el ser humano no nace para volar. Esto hace que no estemos acostumbrados a las sensaciones que se producen en el aire, y que las malinterpretemos o magnifiquemos.

  Además el ser humano tiende a buscar una explicación para todo, y a veces no disponemos de los conocimientos suficientes para entender todos los factores que se ponen en marcha en un avión.

  Otro factor que influye a la hora de adquirir el miedo a volar es la tendencia innata que tenemos para juzgar la frecuencia de un suceso por cómo de fácil nos vienen ejemplos de tal suceso a nuestra mente. Es decir, si pensamos en volar enseguida nos viene el recuerdo de un accidente aéreo, y nuestra mente  sobreestima su probabilidad. Otro ejemplo sería cuando concluimos que fumar no será tan malo porque nuestro abuelo fumaba como una chimenea y vivió 100 años. El resultado es que los sucesos más mediáticos y fácilmente recordables cobran una importancia desproporcionada. En este sentido tanto los medios de comunicación como las películas influyen en la facilidad con la que nos vienen a la mente ejemplos de accidentes aéreos.

  Las estadísticas confirman constantemente que el avión es el medio de transporte más seguro. Entonces ¿por qué seguimos teniendo miedo? En parte es porque existe una gran diferencia entre saber que algo es seguro y sentirlo de tal forma. Aunque las estadísticas muestran de manera objetiva que volar es seguro, es muy complicado que la persona l considere los aviones como seguros si tiene pensamientos tan negativos respecto a ello, por muchas estadísticos que le muestren.

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  Por otro lado tendemos a recordar mejor y damos más importancia a  las emociones que a los datos, por ello recordamos con más facilidad los momentos vividos que la fecha en la que ocurrieron. Por ello es más fácil recordar un accidente comentado en los medios de comunicación que los datos de una estadística.

¿Cómo superamos el miedo a volar?

  Para superara el miedo a volar debemos de afrontarlo, teniendo antes ciertos conocimientos sobre aviación y psicología. En primer lugar debemos entender que lo que nos produce miedo no es el avión sino los pensamientos que nos surgen cuando nos subimos a uno. Por lo tanto no es cuestión de evitar volar, sino de evitar pensar lo que solemos pensar cuando cogemos un avión. Se trata de cambiar los pensamientos catastrofista por unos más realista, más acordes con el riesgo tan sumamente pequeño que conlleva volar. También es importante no exponernos a noticias sensacionalistas que a menudo son inexactas, suelen contener errores   especulaciones, lo cual genera ansiedad.

  Lo más importante para superar el miedo a volar es volando. No todos los vuelos son iguales, por eso es importante comenzar con vuelos que nos generen menos miedo y nos parezcan más fáciles de afrontar, para luego subir poco a poco de nivel, afrontando los que parecían más complicados. Para entonces igual ya no nos lo parecen tanto.

  En definitiva, el miedo a volar es emocional, no racional, y la manera que tenemos para vencerlo es informarnos y afrontarlo cogiendo vuelos y desconfirmando nuestras creencias irracionales respecto a los aviones.

Para vencer un miedo o una fobia lo más eficaz es enfrentarnos a la situación, de un modo gradual y controlado. Por ello es recomendable hacerlo con la ayuda de un proceso terapéutico.


3. Miedo a enfermar

El miedo a enfermar es el malestar generado por la creencia de que tenemos o que tendremos en un futuro un enfermedad grave o terminal. En muchos casos esta enfermedad es el cáncer, pero pueden ser otras. Esta creencia genera mucho malestar en la persona, llegando a afectarla en su capacidad para hacer una vida normal.

   La ansiedad por enfermar surge de unas creencias o “supuestos” que vamos adquiriendo en nuestra infancia y que se disparan tras un incidente crítico, como puede ser la muerte de un ser querido, o un momento de crisis laboral o de pareja que nos genera mucho malestar. Estas creencias son por ejemplo “los síntomas corporales son una señal de que algo va mal, debería poder encontrar siempre una explicación a mis síntomas”.

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   Las creencias disfuncionales disparan los pensamientos automáticos negativos. Un ejemplo de pensamiento automático negativo sería “Podría tener un tumor cerebral” “no le dije al médico que he perdido algo de peso” “Puede ser demasiado tarde”

   Las consecuencias de este miedo se manifiestan con comportamientos como autoinspecciones para ver si ha salido un bulto, búsqueda de información en internet, visitas frecuentes al médico para hacerse chequeos, preocupación constante por la enfermedad, observación de los cambios corporales, y focalización de la atención en el cuerpo. Esto genera en la persona ansiedad, depresión, y alteraciones del sueño y del apetito.

  

La psicoterapia puede ayudarte con estos síntomas. No dudes en contactar

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Diana Faón Psicoterapia -Psicólogo en Madrid-

Adultos, Ansiedad

Ansiedad Social

La ansiedad social es el malestar y nerviosismo que se siente ante el miedo a ser evaluado negativamente por otros en una situación con otras personas. Esta ansiedad puede afectar a nuestro bienestar y a nuestra vida, ya que muchas situaciones de nuestro día a día son sociales.

  La ansiedad social surge porque la persona está preocupada por lo que dice y hace, pensando que los demás están evaluándola constantemente y que van a juzgarla duramente si comete cualquier error. Es decir, hay una autoevaluación constante y una meta perfeccionista que le hace ver que una supuesta equivocación es algo imperdonable.

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   La manera de vencer la ansiedad social es a través del entrenamiento en habilidades sociales, así como un cambio en la manera de pensar sobre las situaciones sociales y una exposición a las mismas. Esto se consigue con esfuerzo y con apoyo.

La psicoterapia puede ayudarte con estos síntomas. No dudes en contactar

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Diana Faón Psicoterapia -Psicólogo en Madrid-

Adultos, Ansiedad

Ansiedad Generalizada

La ansiedad generalizada es una preocupación constante por sucesos negativos que pueden ocurrir a la persona o a sus familiares y amigos. La preocupación es por cosas rutinarias del día a día, por lo que la persona vive en una angustia constante.

  La ansiedad generalizada se diferencia de otros problemas de ansiedad en que la persona no tiene tantos síntomas físicos, sino que son más de pensamiento. Los síntomas de la ansiedad generalizada son la irritabilidad, la inquietud, la dificultad para dormir, la dificultad para concentrarse y la tensión muscular. A la larga es una situación muy desgastante y agotadora.

  La manera de combatir la ansiedad generalizada en a través de la reestructuración cognitiva y de la reevaluación de la utilidad de preocuparse. Con esfuerzo y paciencia la preocupación puede reducirse, y puedes sentirte más tranquilo y positivo.

La psicoterapia puede ayudarte con estos síntomas. No dudes en contactar

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Diana Faón Psicoterapia -Psicólogo en Madrid-