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Psicología y Bienestar

Psicología y Parkinson

En la enfermedad de Parkinson, es importante reconocer los síntomas psicológicos y neuro-psiquiátricos, tales como los trastornos del estado del ánimo, la ansiedad, los estados psicóticos (delirios y alucinaciones), o los trastornos sexuales porque son muy frecuentes y repercuten en la calidad de vida.

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EL Parkinson en ocasiones va acompañado de síntomas psicológicos:

  • Depresión. La depresión en la enfermedad de Parkinson es uno de los trastornos emocionales más frecuentes. Hoy en día, la cifra de afectados de enfermedad de Parkinson que desarrollarán síntomas depresivos en algún momento a lo largo del curso de la enfermedad se sitúa alrededor de un 30-50%.  La depresión en la enfermedad de Parkinson se asocia a una mayor rapidez del deterioro de las funciones cognitivas y motoras, influyendo de manera importante en la calidad de vida del paciente.
  • Ansiedad. En la enfermedad de Parkinson es importante diferenciar la inquietud ansiosa de la acatisia (inquietud interna que se manifiesta como una dificultad para permanecer quieto), que es consecuencia del tratamiento con fármacos antiparkinsonianos. Los afectados de enfermedad de Parkinson experimentan con frecuencia sentimientos de ansiedad, tensión y nerviosismo. Aproximadamente, uno de cada tres afectados de enfermedad de Parkinson sufre problemas de ansiedad, que pueden ir desde la inquietud hasta las crisis de angustia. En la mayoría de los casos, los problemas de ansiedad se acompañan también de síndromes depresivos.

¿Por qué se producen estos síntomas?

La serotonina, junto a la noradrenalina, son sustancias químicas que transmiten información de unas células nerviosas a otras y están implicadas en la regulación de nuestro estado de ánimo y de nuestra ansiedad. Generalmente, los trastornos del estado del ánimo son resultado de las alteraciones en los circuitos que dependen de estos neurotransmisores.
Por otra parte, los problemas emocionales también pueden precipitarse por factores psicosociales, tales como la valoración que hace el afectado de su estado y de los recursos personales de los que dispone para afrontar su propia situación.

Junto a los problemas motores característicos de la enfermedad de Parkinson, se producen cambios en la vida de la persona que sufre la enfermedad, y en la de sus familiares. Muchos de estos cambios requieren que la persona que los padece movilice sus recursos personales para afrontar la situación. Estos cambios conllevan estrés. En ocasiones, dicha situación estresante es demasiado intensa o su duración es demasiado prolongada en el tiempo, interfiriendo en la vida social, familiar, laboral y emocional de la persona y se traduce en el deterioro de la salud y el empeoramiento de la calidad de vida.

Algunas estrategias que le ayudarán a prevenir/controlar/reducir los problemas emocionales

  • Pensar en «aquí y ahora», en vez de centrar su atención en «cómo era su vida antes de la enfermedad» o en «cómo será en el futuro».
  • Observe cuáles son los momentos del día en los que se encuentra mejor, y concéntrese en «las cosas que van bien».
  •  Manténgase lo más activo posible (física y mentalmente), teniendo en cuenta sus dificultades, aprovechando los momentos «buenos» (en fase on).
  •  Practique ejercicios de relajación y respiración. Pueden ser especialmente útiles en los momentos «malos».
  • Evite el aislamiento y busque apoyo social. Realice actividades con otras personas y comparta sus experiencias y sentimientos.
  • Aprenda de la experiencia. Aunque parezca difícil de creer, la enfermedad de Parkinson también puede hacerle descubrir cosas positivas (de usted mismo, de las personas que le rodean, …).
  • Prevenga el estrés siguiendo un estilo de vida saludable: mantenga una dieta adecuada, descanse lo suficiente, realice ejercicio físico regular y no abuse de sustancias tóxicas (tabaco, alcohol, café, …).
  • Acepte la ayuda emocional que le puedan proporcionar sus familiares, amigos o profesionales.
  • Comuníquese con su médico: pregúntele sus dudas, explíquele cómo se siente y qué le preocupa. Siga las recomendaciones médicas y evite automedicarse.
  • Contacte con asociaciones de enfermos de Parkinson.

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¿Cómo afecta la enfermedad a los familiares?

La enfermedad de Parkinson no sólo afecta a la persona enferma, sino que también  puede ocasionar un impacto indirecto en la salud del familiar más allegado, llamado «cuidador principal». Estas personas sufren de malestar psicológico, tristeza y depresión (sobre todo en fases avanzadas de la enfermedad de Parkinson), fatiga y falta de energía, problemas de sueño, insatisfacción ante la vida y malestar social.

A menudo, los estados avanzados de la enfermedad de Parkinson se acompañan de trastornos del sueño, repercutiendo también en el sueño del cuidador (que tienen que mantenerse en guardia durante la noche para ayudar al enfermo, y además asumir las responsabilidades de cada día).

Un tiempo elevado de evolución de la enfermedad de Parkinson también se relaciona con una mayor presencia de síntomas depresivos en el cuidador, pues el estrés consecuente a la enfermedad de Parkinson puede tener un efecto acumulativo a lo largo del tiempo.

El malestar del familiar del afectado de enfermedad de Parkinson está muy relacionado con el estrés. Igual que ocurre al conducir un automóvil, si deseamos que nuestro coche no nos deje en la cuneta, es preciso tener el depósito lleno (es decir, hay que disponer de energía para afrontar el estrés). Para disponer siempre de combustible (energía para afrontar el estrés) el cuidador puede reducir su consumo (dejar de presionar el acelerador del automóvil), aminorando el ritmo de vida, disminuyendo las obligaciones, delegando tareas, velando por las relaciones con la familia y amigos, mejorando la comunicación con el entorno o posponiendo grandes acontecimientos vitales estresantes.

Otros consejos generales que ayudan a aumentar el nivel de resistencia al estrés del cuidador (repostar a menudo para tener el depósito de combustible siempre lleno) son:

  • Seguir una dieta equilibrada
  • Mantener una actividad física regular
  • Conservar el sentido del humor y buscar momentos para reír con los demás
  • Usar los recursos de apoyo social y emocional:
    — familiares y amigos,
    — personas dedicadas a servicios domésticos (limpieza, atención a las personas discapacitadas),
    — la información que aportan los profesionales sanitarios,
    — grupos de autoayuda,
  • Mantener actividades de ocio y practicar actividades relajantes
  • Dormir y descansar las horas suficientes

 

Referencia:

http://www.cuidadorascronicos.com/wp-content/uploads/2015/07/consejos_sobre_psicologia_para_pacientes_con_enfermedad_de_parkinson_y_sus_familiares.208.pdf

Adultos, Inteligencia Emocional, Psicología y Bienestar

¿Cómo puedo ser más optimista?

        Ser optimista es un modo de interpretar lo que nos sucede. Nuestros pensamientos e interpretaciones modulan nuestras emociones en muchas situaciones, aunque no nos demos cuenta. Por ello es importante que detectemos qué forma tenemos de pensar, para así poder modularla hacia un modo más constructivo de interpretar lo que nos ocurre a diario.

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¿Cómo piensa un optimista?

          Ser pesimista u optimista depende en gran medida de las explicaciones que damos a los eventos negativos. Existen ciertos patrones de pensamiento característicos de cada uno, caracterizados por la explicación que dan a los eventos. Esta explicación es lo que llamamos estilo atribucional, y  son nuestros padres y profesores los que más influyen en el estilo atribucional o explicatorio que tenemos. Entonces,  ¿Cómo se diferencia el estilo atribucional de las personas optimistas y pesimistas? Hay vario factores que los diferencian:

– Las personas pesimistas a menudo personalizan los eventos negativos, atribuyéndolos a causas permanentes y generales. Sin embargo, los eventos negativos tienden a atribuirlos a causas temporales, externas y específicas.

– La proyección del malestar actual  en el futuro crea una sensación de desesperanza

– Las personas optimistas tienden a atribuir los sucesos negativos a causas externas, y ven estos sucesos como temporales y específicos. Por el contrario, ven los sucesos positivos como personales, generales y permanentes.

– Gracias a este estilo atribucional los optimistas logran recuperarse antes de los acontecimientos negativos de la vida y vuelven a intentarlo de nuevo.

                Es posible cambiar nuestro «estilo atribucional» hacia uno más optimista. Esto se consigue practicando a diario y convirtiéndolo en un hábito. La terapia cognitiva puede ser de gran ayuda, siempre sin olvidar que el optimismo es un hábito. Es importante esforzarse y practicarlo a diario.

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 ¿Por qué no somos todos optimistas?

                Si ser optimista es tan bueno, ¿por qué no somos todos optimistas? Ser optimista nos ayuda a sentirnos mejor siempre que veamos la realidad de un modo más positivo, pero sin exagerarla o modificarla. Sin embargo a veces pensamos que ser optimista es negar la realidad y preferimos ser más “realistas” a la hora de evaluar lo que ocurre, es decir, preferimos pensar de un modo más pesimista. El pesimismo tiene también beneficios, y por eso nos es difícil abandonarlo:

– Las personas pesimistas tienen una ventaja sobre los optimistas: son más acertados a la hora de evaluar las situaciones de un modo más realista.

– El pesimismo es un protector contra la depresión

– Los optimistas tienden a exagerar el control que poseen sobre los sucesos

                El pesimismo muchas veces actúa como protector, ya que si no esperas que ocurra nada bueno parece que no te desilusionas nunca. Sin embargo es una trampa. Dejamos de sentir emociones positivas por miedo a dejar de sentirlas. Por ello el optimismo es más beneficioso para nuestro estado anímico y nuestro bienestar. No obstante, como hemos mencionado antes, hay que tratar de interpretar la realidad de un modo más constructivo, sin exagerarla o modificarla.

English, Psicología y Bienestar

The grieving process and psychological tools to overcome it

Grief is the process we go through when we lose a loved one or when a major change in our life occurs. To go through grief and mourning is disconcerting and painful, but at the same time it is a necessary process, as it helps us to make sense of the void left by the loss, and mourn his absence. This process generally follows a series of stages, which help us understand what has happened, express what we feel, and emotionally relocate the deceased person. The phases of mourning are the following:

  1. Accept the reality of the loss. When a loved one dies or we experience change and loss, the reality becomes so hard and heartbreaking that it is very difficult to assimilate. We enter a state of «shock» that numbs our emotions. This first stage is a greater challenge, since overcoming it implies facing the fact that this beloved person is no longer there, and that our life has completely changed. Our mind is not yet ready to assimilate what has happened, and we go through a phase of denial. Our new reality is so painful that, although we can think about it rationally, on an emotional level it is very difficult to understand the change that our life has suddenly given. When we are in this phase our mind «deceives us» and makes us  hear his voice when we are at home, although we know it is impossible. This denial sometimes alternates with a feeling of rage or anger, in which we wonder why something so painful had to happen, or why life is so unfair. To accept the reality of the loss we must work the initial denial, that is, we must assimilate the loss at the cognitive level, understanding and accepting that the person is no longer there. For this it is good to remember the deceased person and talk about them, about their virtues, what bothered us about them, or how we met them. This helps us to be more aware of what has happened, and thus advance our grieving process.matthew-henry-136723-unsplash
  2. To process the pain of grief. Once we accept the reality of the loss, we come into contact with the underlying emotion, which is usually predominantly sadness. The denial that occurs in the first phase of grief serves to protect us from this sadness, that is, it is an attempt to avoid the suffering caused by the loss. However, if we stay hooked in the denial of pain, we keep making bigger our suffering by not coming into contact with what we really feel. This sadness can stay inside and accompany us for a long time if we can not get in touch with it and process it little by little. That is why we must work on the emotional impact that the loss causes us. We must identify and express the emotion we feel. The dissolution of this affection helps us to diminish gradually the pain that floods us. In addition, the emotional support of our relatives helps us enormously in this process, since it helps us to name our emotions and to verbalize them. Thus, we can externalize the feelings of guilt, loneliness, anguish, sadness that the loss of that beloved being has left us.
  3. To adjust to a world without the deceased. The emptiness left by a loved one is very great, and it makes the task of adapting to the change that it produces in our day to day difficult. The deceased carried out certain functions, developed certain roles, and gave meaning to some parts of our identity. This means that we must assume new responsibilities, develop new skills and even change our role at home or in our family. That is, we have to change in the environment implies adapting to a new routine and changing our roles and responsibilities. For example, we may suddenly be forced to keep the accounts at home, to have to cook for the family, or to take charge of the extracurricular activities of our children, when before we did not do it. Overcoming this change in the medium causes us to transform the perception of ourselves and our abilities.                                          senor-sosa-30861
  4. To find an enduring connection with the deceased in the midst of embarking on a new life. This is to relocate emotionally the deceased. To overcome the pain of loss and to continue with our life we ??look for a symbolic place where we emotionally relocate our loved one. It is about locating him in a place in our emotional history to be able to move forward in our life, and to feel that he is somehow part of who we are. The link with the deceased person continues, although in a different way. It is not about renouncing that person, but placing it in a suitable place on an emotional level that allows us to feel welfare and happiness again. A symbolic way of repositioning this person would be, for example, taking a picture of her with us. In this way we will be able to give a new perspective to the loss, and we will be able to feel a personal transformation in us.

    The phases of mourning are not linear, but sometimes we jump from another. Each person needs their time and beats grieving at their own pace, spending more time in one phase than in another, or sometimes returning to a stage they thought they had overcome. Overcoming the loss of a loved one is a process of hard and intense transformation. After this painful experience we are not the same again, but we are transformed and we become different people. It is important to remember that it is possible to overcome it, and to feel well again, even if there are times when it does not seem so.

References:

Worden, W. (1997) «The treatment of grief: psychological counseling and therapy». Barcelona. Paidós

Inteligencia Emocional

Optimismo

¿Qué es el optimismo?

El optimismo es  la “propensión a ver y juzgar las cosas en su aspecto más favorable”. Es decir, ser optimista es ver el lado bueno de las situaciones.

Optimismo y bienestar

La psicología positiva es una rama de la psicología que surgió hace solo unos años, a manos de Seligman. Su principal objetivo es la búsqueda y el estudio de las cualidades positivas del ser humano. Desde este enfoque se han llevado a cabo estudios (Lyubomirsky) para averiguar qué factores son los que afectan a nuestro bienestar. Sorprendentemente el estudio concluyó lo siguiente:

  • 50% de nuestra felicidad se debe a factores genéticos
  • 40 % de nuestra felicidad se debe a nuestra actitud, nuestras actividades y nuestros hábitos. Todos estos factores son modificables.
  • 10% de nuestra felicidad se debe a las circunstancias vitales, tales como el poder adquisitivo, tener cubiertas las necesidades básicas y la seguridad.

Lo sorprendente de este estudio es que gran parte de nuestra felicidad se debe a cómo afrontamos la vida. Nuestra actitud, nuestros hábitos y nuestra manera de pensar son clave para lograr nuestro bienestar. ¡Y la buena noticia es que podemos controlarlos y modificarlos!

Una actitud optimista consigue que aumente nuestra sensación de bienestar, ya que al centrarnos en el lado positivo de los sucesos sentiremos más emociones positivas y menos emociones negativas.

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¿Cuál es el objetivo de ser optimista?

El objetivo de ser optimista es de lograr nuestro bienestar tanto subjetivo como psicológico.

Bienestar subjetivo      

El bienestar subjetivo es básicamente la evitación del dolor y el logro del placer. Es el tipo de bienestar más instintivo y muchas veces nos guiamos por el a la hora de tomar decisiones. El bienestar subjetivo se compone de nuestro estado de ánimo, de nuestra satisfacción vital y nuestra satisfacción en dominios concretos de nuestra vida, como pueden ser el trabajo o la familia.  Lo importante para lograr este bienestar no es estar siempre contento o estar exageradamente alegre, sino conseguir que las emociones positivas sean frecuentes. Cada emoción tiene una función específica, incluso las emociones desagradables, por eso no podemos dejar de sentirlas o rechazarlas. Lo que si podemos hacer es aumentar la frecuencia de las emociones positivas a través de nuestra actitud y manera de pensar.

Estudiando las emociones positivas y su utilidad (Fredrickson) se ha descubierto que tener emociones positivas de un modo frecuente aumenta nuestro repertorio de pensamiento y nuestra conducta, haciendo que seamos más creativos a la hora de solucionar los problemas diarios. Las emociones positivas también ayudan a aumentar nuestros recursos personales y sociales, lo que amortigua el impacto que tienen sobre nosotros las emociones negativas.

En definitiva, las emociones positivas nos ayudan a ser creativos y resolutivos, y además evitan que las emociones negativas nos afecten tanto.  El optimismo es una actitud que nos ayuda a fomentar estas emociones positivas, haciendo que gradualmente nos sintamos mejor.

Bienestar psicológico

Más allá de la evitación del dolor y la búsqueda de placer se encuentra otro tipo de bienestar: el bienestar psicológico. Se trata de buscar el funcionamiento psicológico óptimo. Para ello se busca la autodeterminación, la cual está compuesta por varios objetivos (Deci y Ryan).

  • Satisfacer las necesidades psicológicas básicas: autonomía, vinculación y competencia
    • Tener un sistema de metas congruente: metas coherentes con nuestros valores e intereses.

Es decir, el bienestar psicológico consiste en desarrollar la autonomía y la vinculación teniendo unas metas que nos motiven pero que no nos supongan una presión excesiva.

Entender en qué consisten estos dos tipos de bienestar sirve para entender qué necesitan nuestros hijos y cómo podemos ofrecérselo. En ocasiones el desarrollo de su autonomía puede llevar a comprometer su bienestar subjetivo a corto plazo, pero a largo plazo merece la pena. Para afrontar los problemas con nuestros de una manera optimista hay que buscar el lado constructivo, aquel que nos permite encontrar una solución que consiga consecuencias positivas duraderas.

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Por ejemplo, imagina que tu hijo viene a casa diciendo que no quiere volver al colegio porque tiene que hablar delante de toda la clase al día siguiente:

– Si le permitimos no ir a clase al día siguiente estaremos evitándole el malestar que le causa el tener que hablar en público, pero estaremos comprometiendo su autonomía.

– Si le regañamos por no querer ir a clase, estaremos aumentando aún más su malestar.

– Si tratamos de quitarle importancia a su malestar estaremos transmitiéndole que las emociones negativas no deben ser experimentadas o que no son útiles.

La manera optimista de afrontar esta situación sería a través de varios pasos.

– En primer lugar sería positivo legitimar el sentimiento de nuestro hijo, comunicándole que entendemos que este nervioso por su presentación: hablar en público es una situación novedosa, y por ello resulta algo inquietante.

– En segundo lugar podemos señalarle lo positivo de la emoción: “estar nervioso es una reacción normal de nuestro cuerpo, hace que estemos preparados y gracias a ello nos centramos mejor. Solo se convierte en negativa si dejamos que nos domine”.

– Por último, podemos señalarle a nuestro hijo lo positivo de la situación: “hablar en público es algo que vas a tener que hacer y es estupendo que empieces a practicarlo. Cuanto más lo practique mejor se te dará”.

Con el enfoque optimista logramos dos objetivos: legitimar lo que siente nuestro hijo y escuchar su necesidad de ser comprendido. A la vez fomentamos su autonomía y le mostramos lo positivo de la situación, haciendo así que sus emociones positivas aumenten.

Bibliografía:

Amigo, Isaac, Psicología de la Salud

Deci, Ryan (2000) La Teoría de la Autodeterminación y la Facilitación de la Motivación Intrínseca, el Desarrollo Social, y el Bienestar, American Psychologist, Vol. 55, No. 1, 68-78

Fredrickson, B.L. (1998). What good are positive emotions? Review of General Psychology, 2(3), 300-319

Lyubomirsky, S. (2008) “El Cómo de la Felicidad”

Patterson, G. R. (1982) A social learning approach vol 3: Coercive Family Process. Castalia

Inteligencia Emocional

Ser Feliz sin tener Nada

Ser feliz sin tener nada, ser infeliz teniéndolo todo

  Muchas personas con escasos recursos económicos o dificultades sociales parecen tener siempre una sonrisa en los labios. Ríen y disfrutan del tiempo que tienen a pesar de de haber tenido un pasado duro o de no ser excesivamente ricos. ¿Por qué hay tanta diferencia entre el grado de felicidad de una persona a otra? ¿Por qué hay personas que aunque parezcan tenerlo todo son infelices? ¿Por qué hay personas que no tienen nada y aún así disfrutan de la vida? ¿El dinero da la felicidad? Recientes estudios psicológicos indican que los motivos económicos suponen únicamente un 10% de la felicidad (una vez que las necesidades básicas como la alimentación, el sueño y la seguridad están cubiertas). Para entender por qué ocurre esto primero hay que preguntarse qué es ser feliz.

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            ¿Qué es la felicidad?

       La felicidad es un estado emocional positivo que surge de la satisfacción de las metas deseadas. Se compone de dos tipos de bienestar: el subjetivo y el psicológico. En general solemos centrarnos en alcanzar un bienestar subjetivo, es decir, en tener todas nuestras necesidades básicas cubiertas (lo que comúnmente llamamos «sobrevivir»). El bienestar psicológico va mucho más allá; busca ser feliz y sentirse pleno. Para ello son necesarios dos factores: tener metas alcanzables y sentir satisfechas las necesidades psicológicas básicas. Estas necesidades psicológicas consisten en autonomía, vinculación y competencia personal. La manera de conseguir satisfacerlas es a través de la autoaceptación, de las relaciones positivas con los demás y de la confianza en nuestras capacidades para lograr lo que queramos. La seguridad y la autoestima son los pilares básicos de la felicidad.

            La receta de la felicidad

      La receta de la felicidad es muy sencilla: una pizca de autoestima, unas cuantas metas alcanzables y una taza de relaciones satisfactorias. Parece fácil, pero ¿cómo conseguir los ingredientes necesarios? Entrenando.

      La felicidad es una carrera de fondo. Hay que entrenar a diario para fortalecerse y llegar a la meta. Si entrenamos estando lesionados no llegaremos a estar nunca fuertes para cruzar la meta. Para sentir el impulso necesario tenemos que sentir que somos capaces de lograr lo que nos propongamos. Cuantas más metas alcancemos más seguros nos sentiremos con nuestras capacidades. El sentir que somos autónomos y resolutivos hace que crezca nuestra autoestima y seguridad. Y al crecer nuestra autoestima conseguiremos más objetivos. Es la pescadilla que se muerde la cola. Autoestima y logro se retroalimentan.

   Si entrenamos duramente durante meses y no nos recompensamos lo suficiente dejaremos la carrera antes de llegar a la meta. En ocasiones somos muy exigentes con nosotros mismos y eso nos lleva a no sentirnos realizados. Por ello es necesario buscar metas que supongan un reto y que nos motiven, sin llegar a ser inalcanzables. Por lo tanto la clave de la felicidad reside en no tenerlo todo. Necesitamos algo que nos impulse y motive. Necesitamos una ilusión. Las pequeñas metas harán que nos mantengamos activos y que centremos nuestra atención en ellas.

 

     Si entrenamos solos no llegaremos a nuestro objetivo. Las relaciones sociales son fundamentales para alcanzar nuestro máximo potencial. Nuestro entorno social nos brinda apoyo cuando estamos bajos de ánimo, y nos hace sentir útiles cuando somos nosotros los que ofrecemos ayuda. No obstante, hay que tener cuidado con acomodarse en la seguridad que nos aportan nuestra familia y amigos. La sobreprotección puede tener consecuencias negativas, ya que crea una zona de confort que no nos invita a probar nuevos retos. Paradójicamente al tener todas nuestras necesidades cubiertas por una familia excesivamente protectora la búsqueda de la felicidad se dificulta. Esto se debe a dos motivos: no sentimos merecer las facilidades que tenemos, ya que no provienen de nosotros, y nos sentimos asfixiados, porque resulta no sabemos si seremos capaces de vivir sin las comodidades a las que estamos acostumbrados. Desarrollar la autonomía es difícil cuando se somos muy dependientes de nuestra familia o fuente de apoyo. Y sin autonomía la autoestima decrece.

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        Por lo tanto es importante buscar un equilibrio entre autonomía y apoyo social. Para ello las relaciones con los demás han de ser equilibradas. Los demás pueden acompañarnos en nuestro camino, pero la meta hay que cruzarla solo. Los logros son personales. Para sentirnos realmente motivados las metas tienen venir de cada uno de nosotros.

      En definitiva, con estos ingredientes todo el mundo puede ser feliz. La clave reside en apreciar lo que tenemos y en fomentar nuestra autonomía. Para ello debemos lograr dos cosas: apreciar lo que tenemos, y buscar pequeños retos diarios que nos motiven.

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English

Eating Social Behavior

Eating is a subject related to all the human population, and social behavior affects greatly the way in which people eat and behave in society. Eating behavior is social, while eating disorder is medical; therefore research in both fields is quite different. When researching for information about eating behavior the two most predominant themes are eating disorders and eating behavior per se. Other information found is related to topics associated to eating disorders, such as anorexia nervosa, binge eating and body image. Most of the information written about eating belongs to journals, which are quite recent. Eating behavior is an up-to-date subject which has new information every year. Most of the research is related to adulthood, when eating disorders and eating habits are easier to measure because of the stability of the diet. Most of the studies focus on women, since they are more likely to develop eating disorders or to follow strict diets. The great amount of information related with eating disorders and the way in which most studies are carried out over women and adults shows the importance attributed to eating disorders, which contrasts with the modest interest shown on the eating behavior among healthy people and cross-culturally. Eating disorder is the exception not the rule, while eating behavior is a more familiar topic and it is related to a greater number of people. A research carried out on eating behavior could be applied to a greater number of people and it would be relevant to eating disorders too, since in order to know what a disorder is, it is necessary to compare it to the normal eating behavior.

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   Despite the fact that eating behavior is a less popular topic than eating disorders, there is a lot of information and research about it. Most of the research is quite recent, and it seems its popularity has increased slightly in the past two years. Generally there is more research done on females than in males. Females tend to give more importance to eating behavior and diet. However, when talking about eating social behavior male habits are as important as women ones. Men tend to give less importance to what they eat in relation to their weight (Papies, E.), but they give importance to the social norms when eating alone or in society. Most research has been done in adults, but adolescence and childhood eating behavior is important too in order to understand the social norms when eating (Leone,T.). Eating social behavior is based on norms that are learned in childhood and that shape the future eating behavior (Lessard et al).When eating socially people tend to follow the norms strictly, but always based on the culture and the norms learned by each person in childhood. The use of cutlery when eating or the importance of not chewing with the mouth full, are some of the social norms practiced.

   Social situations affect eating behavior greatly. This can also be due to other social aspects apart from guilt and giving a good impression to others, but also due to anxiety and social rejection. Stereotypes influence greatly the level on anxiety and of eating social behavior. For instance the ideal women stereotype is to be thin, and therefore to eat little amount of food. Tin an experiment carried out by Michael Inzlicht and Sonia K. Kang in 2010 the eating behavior of women. “We hypothesized that coping with stereotype threat “naturally” would leave women with fewer resources to control their intake of ice cream compared with women armed with a resource-saving coping strategy”( Inzlicht, K. Kang, 2010, 473). The stereotype can cause anxiety, and therefore induce a more food intake per meal and a higher guilt feeling. “The experience of stereotype threat resulted in highly stigma conscious women eating significantly more ice cream than did women who coped with threat by reappraising their thoughts and emotions. All participants took the same diagnostic test; the only difference was that some participants were left to their own devices to cope with the stress of stereotype confirmation and others were encouraged to cope through resource-saving reappraisal techniques. This suggests that it is coping with negative stereotypes, and not the stereotypes themselves, that can result in a lingering spillover effect, in this case, overeating” (Inzlicht, K. Kang, 2010, 473). It seems that negative stereotypes produce more anxiety, and anxiety therefore produces more food intake. Therefore eating in society usually tends to increase the amount of eating.

   It is really hard to predict the human eating behavior. There are, nonetheless, common patterns to all of us, for instance the amount of food intake and the guilt that comes along with excessive eating. There is a lot of anxiety when eating in society. Some reasons for this anxiety are a negative stereotype and the impression given to others. People therefore tend to eat more amount of food in society since the guilty feeling of eating excessively is relieved and there is an anxiety towards the view of others which makes more probable to eat more.

Works Cited:

Amiraian, Dana; Jeffrey Sobal. Dating and eating. Beliefs about dating foods among university students.

Leone, Tullia; Patricia Pliner, C. Peter Herman. Influence of clear versus ambiguous normative information on food intake. University of Toronto, Toronto: 2006

Michael Inzlicht and Sonia K. Kang. Stereotype Threat Spillover: How Coping With Threats to Social Identity. Affects Aggression, Eating, Decision Making, and Attention. University of Toronto Scarborough: 2010

Papies, Esther, Petra Hamstra. Goal priming and eating behavior: Enhancing self-regulation by environmental cues. Utrecht University: 2010

Personalidad

La Resiliencia

¿Qué es la resiliencia?

   Resiliencia es la habilidad para sobrellevar el estrés y ser capaz de afrontar con éxito situaciones difíciles. Se considera un tipo de fenómeno caracterizado por obtener buenos resultados a pesar de la presencia de graves amenazas para la adaptación o desarrollo de la persona. Por ello, la resiliencia implica dos factores: un evento negativo y una habilidad de adaptación. Los eventos negativos o factores de riesgo son obstáculos que impiden a la persona obtener un desarrollo social y personal óptimos.

matt-duncan-127528   La resiliencia es un fenómeno universal en el proceso de adaptación humano, que además suele darse de manera más frecuente de lo esperado. Por ejemplo, un divorcio, un despido, una ruptura son eventos estresantes que pueden mermar la salud emocional. Sin embargo, con el tiempo superamos cualquier obstáculo en mayor o menor medida. En la infancia el estrés puede manifestarse como problemas de salud o académicos. No obstante, la resiliencia ya está presente desde muy temprana edad, y la habilidad de los niños para desarrollar flexibilidad emocional ante situaciones traumáticas puede resultar sorprendente

   La resiliencia podría convertirse en una estrategia muy útil para afrontar los problemas diarios a los que todos tenemos que hacer frente a diario. Es por ello que la labor del psicólogo debería estar enfocada a desarrollar esta flexibilidad emocional que permite ver el mundo de un modo más positivo. Como dice el dicho «lo que no mata hace más fuerte». Es por ello que fomentar esta habilidad para salir fortalecidos ante las adversidades mejoraría nuestra experiencia emocional.

¿Cómo fomentar la resiliencia?

   La razón por las que las unas personas desarrollan resiliencia y otras no depende de varios factores.  Se cree que la personalidad inherente del sujeto o el aprendizaje temprano en la infancia son factores muy influyentes en el desarrollo de emociones positivas a pesar de los obstáculos de la vida diaria. Respecto a la influencia de la personalidad, se ha visto que las personas resilientes se benefician las emociones positivas a la hora de enfrentarse a un momento estresante. Esto les ayuda a manejar la situación de un modo más constructivo, transformando el obstáculo en un reto. Sienten la necesidad de superar la adversidad y de salir fortalecidos de ella.

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   Esta forma de enfrentarse a los obstáculos se ve influida por la personalidad, pero también por el aprendizaje. Es por ello que todos podemos desarrollar esta habilidad con paciencia y entrenamiento. La clave reside en la emociones positivas. Las emociones positivas consiguen que la persona sea capaz de reevaluar la situación y de pensar en soluciones en lugar de lamentarse. Mientras que las emociones negativas nos encierran en un bucle, las emociones positivas nos permiten salir de él.

Así, la receta para la  resiliencia sería la siguiente:

– Conseguir resultados positivos a pesar de los acontecimientos vitales adversos. Para ello se deben separar las emociones positivas de las negativas, «eligiendo» centrarse en las positivas (a pesar de que sea inevitable sentir las negativas). Las emociones son complejas, y entender que todas ellas tienen una parte positiva y otra negativa ayuda a ser más flexible ante situaciones difíciles.

– Adaptarse y recuperarse lo más rápido posible de los estresores ambientales. Para ello a veces es necesario considerar el problema desde un enfoque constructivo, aceptándolo o centrándose en encontrar soluciones posibles.

– Entender que las emociones son modificables y que tienen una función útil dependiendo del contexto en el que ocurran. Es por ello que un  cambiar la perspectiva del problema hace que cambie el contexto, y de este modo la emoción.

Fuente:

Fredrickson (2003) What Good Are Positive Emotions in Crises? J Pers Soc Psychol.

Masten (2001) Ordinary Magic: Resilience Process in Development. American Psychogist

Rutter, Michael (1987) Psychosocial resilience and protective mechanisms. American Journal of Orthopsychiatry

Firma: Diana H.Faón

Niños

Nuevos avances en autismo y la poda sináptica

 El autismo es un trastorno neurobiológico que se caracteriza por alteración en el desarrollo de las habilidades sociales, la presencia de conductas repetitivas, y dificultades en la comunicación verbal y no verbal. Sabemos que existen muchos tipos de autismo causados por diferentes combinaciones de influencias genéticas y ambientales. Durante décadas los científicos han intentado identificar el origen y la causa del autismo, y parece que nos estamos acercando cada vez más a la comprensión de este trastorno.

   Recientemente un grupo de investigadores de la Universidad de Columbia realizó un descubrimiento extraordinario. Examinaron los tejidos del cerebro de niños con autismo y descubrieron un exceso de sinapsis en su tejido. La sinapsis es la estructura que permite a una neurona pasar una señal eléctrica o química a otra neurona. Gracias a este hallazgo, los investigadores concluyeron que es posible que los niños con autismo no lleven a cabo el proceso habitual de poda sináptica.

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   Durante el desarrollo neuronal infantil, los procesos celulares regulares eliminan la mitad de las sinapsis con las que nació el niño. Tener un número excesivo de sinapsis en nuestro cerebro evitaría que funcionase correctamente, ya que sus conexiones no serían eficientes. Las deficiencias observadas en niños con autismo podrían entenderse como si las diferentes partes del cerebro hablaran demasiado. Aunque algunos han especulado que el exceso de sinapsis podría ser un signo de autismo, hasta ahora no se habían realizado estudios sistemáticos al respecto.

   El Dr. Tang, líder del equipo de investigadores de Columbia, inspeccionó la cantidad de sinapsis encontradas en una pequeña sección del tejido cortical extraído cerebral. Era evidente que las neuronas de los cerebros de los niños con autismo tenían más «espinas» sinápticas en comparación con el grupo de control. Esto significa que estas sinapsis estaban dañadas y que no habían sido borradas por un proceso llamado autofagia. La autofagia es un mecanismo natural, regulado y destructivo de la célula que desmonta los componentes disfuncionales, como las conexiones innecesarias que pueden perjudicar el correcto funcionamiento de la neurona.

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   Una proteína, mTOR, es la responsable del control del proceso de autofagia en la neurona. Se ha observado que los niños con autismo tienen un mTOR hiperactivo. Como consecuencia, esta proteína evita que el proceso de autofagia limpie el área y elimine las sinapsis dañadas.

   Otra observación importante realizada por el Dr. Tang fue que durante la segunda infancia la densidad en el tejido cerebral no afectado por el autismo disminuyó a la mitad. Por el contrario, hubo solo una disminución del 16% en los cerebros de los que tenían la condición.

   Asimismo, el Dr. Sulzer de la Universidad de San Diego llevó a cabo un estudio similar. Él y su equipo replicaron la condición hallada por el Dr. Tang suministrando a ratones  una droga que suprimía el mTOR. Como resultado la función mTOR se equilibró, promoviendo la autofagia, y algunas de las sinapsis adicionales se eliminaron. Esto condujo a una reducción en el comportamiento asociado al autismo. No obstante, el medicamento aún no está listo para el consumo humano. Sulzer indicó que el hecho de que se observaran cambios en el comportamiento sugiere que es posible tratar el autismo incluso una vez que se haya sido diagnosticado.

   Este nuevo descubrimiento implica que estamos un paso más cerca de entender cómo funciona el autismo y cómo podemos reducir sus consecuencias para los niños y sus familias.

Referencias:

https://www.autismparentingmagazine.com/unpruned-extra-synapses-may-cause-autism/

http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0896627314006515

http://www.iflscience.com/brain/children-autism-have-extra-synapses-their-brains/v

Niños

TDAH: medicación vs. Intervención Psicológica

Hiperactividad, ¿dificultad de los niños o de los adultos? Desde el siglo pasado el diagnóstico de niños con hiperactividad ha ido aumentando exponencialmente. El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) se ha convertido en parte de lo cotidiano. Profesores, padres e incluso profesionales de la salud lo utilizan para describir la conducta en niños inquietos, sin importar si esta es realmente fruto de un “trastorno” o no.  Las normas y la cultura influyen sustancialmente en lo que se considera el TDAH. La sociedad dictamina un “debe ser” que se impone a los niños y que influye en su desarrollo y en su futuro. Por ello ¿debería considerarse la inquietud de algunos niños como trastorno? ¿Qué implicación tiene esta “etiqueta” para el niño diagnosticado de TDAH?

   No hace mucho, en el año 2009, el precursor del diagnóstico de TDAH, Leon Eisenberg, confesó haber calificado este trastorno como genético para obtener beneficios de parte de las compañías farmacéuticas. La aportación de Eisenberg hace ya varia décadas ayudó a soliviantar la culpabilidad de unos padres que no entendían qué es lo que le ocurría a su hijo, y quienes sufrían al no ver a este totalmente feliz. Así la medicación se convirtió en la solución de todos los males.

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Sin embargo recientemente han salido a la luz estudios que ponen en duda tanto el diagnóstico como la medicación que se receta a estos niños. Marilyn Wedge, psicóloga especializada en estos casos, publicó una estadística en la que se podía observar que mientras en Estados Unidos la prevalencia de este trastorno está en un 9% de los niños en edad escolar, en Francia se reduce a un 0,5%. El siguiente paso es reflexionar sobre el por qué de esta diferencia abismal en dos culturas que tienen muchos puntos en común, y a su vez valores muy distintos. De acuerdo con Wedge la diferencia radica fundamentalmente en dos puntos. En primer lugar, en Francia se considera la inquietud como algo normal que puede manifestarse en el comportamiento de los niños en edad escolar. Solo se diagnosticaría TDAH en el caso de que esta inquietud interfiriera con la vida diaria del niño. En segundo lugar, el tratamiento de los niños con TDAH se centra sobre todo en intervenciones sociales y familiares, promoviendo tanto la psicoterapia como la psicoeducación de padres y profesores. Esto ha conseguido que la prevalencia del TDAH sea prácticamente 5 veces menor en Francia que en Estados Unidos, donde la medicación como el Ritalin se considera el tratamiento de elección o incluso de prevención del TDAH.

   No hay que olvidar que también existen diferencias culturales que influyen en el comportamiento de los niños. Wedge explica que costumbres tan arraigadas en Francia como el no picar entre horas enseña a los niños a tener paciencia y así desarrollar el autocontrol. En Estados Unidos sin embargo muchos niños aprenden que pueden comer entre horas, fomentando así una mentalidad de “aquí y ahora”. Por supuesto, esto es un ejemplo asilado, pero pequeñas diferencias culturales podrían influir en el desarrollo del autocontrol y de la tolerancia a la espera. Por ello sería interesante fomentar la educación y el desarrollo del autocontrol en los niños, y enseñar a los adultos a tolerar la actividad motora e inquietud de sus hijos. El futuro y el bienestar de nuestros hijos depende de nuestra tolerancia hacia su manera de ser, y de nuestro apoyo en momentos difíciles.

Fuente:

https://www.psychologytoday.com/blog/suffer-the-children/201203/why-french-kids-dont-have-adhd

Franch, J. El TDAH y la sociedad enferma http://htl.li/10yMmJ

http://www.lavanguardia.com/vida/20130527/54374878936/deficit-atencion-ninos-ficticio.html

Firma: Diana H. Faón

Adultos

Apnea del Sueño

  A veces, a pesar de haber dormido un número de horas elevado, nos levantamos aturdidos, cansados, como si el sueño no hubiese sido reparador… Nos sentimos sin fuerzas para afrontar un nuevo día lleno de obligaciones, responsabilidades y tareas pendientes. Por suerte en la mayoría de los casos tarde o temprano tenemos un sueño que realmente reconfortante y que nos hace sentir con fuerzas de nuevo.

   Por un segundo imagínense que esto no fuera así, que por mucho que durmiésemos por alguna extraña razón nunca nos sintiésemos descansados. Esto es lo que produce la apnea del sueño. Consiste en una obstrucción o mal funcionamiento de la vías respiratorias que ocurre durante el sueño, que lleva a sufrir una disminución del oxígeno que llega al cerebro, y por lo tanto frena la eficacia reparadora del sueño.

   Vivir así toda la vida puede ser agotador, y es por eso que aparecen daños colaterales al cansancio extremo, como un bajón de ánimo y una falta de interés por todo. La apnea del sueño se relaciona con la obesidad y se observa sobre todo en hombres. Puede producir fuertes ronquidos cuando las vías están obstruidas, impidiendo el acceso de oxígeno al cerebro durante varios segundos.

http://www.lohago.com/

   Es importante conocer e investigar la apnea del sueño, ya que hoy en día es bastante desconocida, y puede ayudar a tratar muchos estados de ánimo. Actualmente existen varios métodos para combatirla. El único método eficaz consiste en abrir las vías respiratorias gracias a un aparato adaptado que el paciente lleva durante la noche. Existen otros tratamientos experimentales cuya eficacia aún no ha sido probada, como aconsejar al paciente dormir de lado, por ejemplo. Esperemos que de aquí a unos años istan remedios cómodos y eficaces, para este fenómeno que afecta a la salud de quienes lo padecen.

Fuente:

http://www.totson.com                                                                                                            http://orthoapnea.com/

Firma: Diana H.Faón