Adultos, Inteligencia Emocional, Psicología y Bienestar

5 razones para ir al psicólogo

        En la sociedad actual donde la rutina está llena de exigencias, de plazos límites, de tareas interminables y múltiples responsabilidades necesitamos disponer de un momento de descanso que nos permita recuperar fuerzas y poner en perspectiva el ajetreo del día a día. Ese descanso lo puedes tener en la consulta de tu psicólogo.

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    Solemos pensar que el psicólogo se encarga de ayudar a personas que sufren de ansiedad o depresión. Pero en realidad todos nos podemos beneficiar de acudir a terapia. Disponer de una hora a la semana en la que poder desahogarte y compartir los altibajos de la vida diaria afectará muy positivamente a tu estado de ánimo. De hecho, de acuerdo con un estudio llevado a cabo por el neuropsicólogo Barsaglini, acudir a terapia produce cambios en nuestra función cerebral, logrando por ejemplo que áreas de nuestro sistema límbico (responsable de la sensación de miedo) se activen menos frecuentemente y con menor intensidad. Es decir, ir al psicólogo te ayuda a cambiar el modo en el que afrontas las situaciones estresantes, así como a mejorar en muchos aspectos de tu vida. En definitiva, ir al psicólogo sirve para:

  1. Para sentirme mejor. Ir al psicólogo implica disponer de un espacio que es tuyo, donde puedes hablar sin miedo a ser juzgado, y puedes expresar tus opiniones, tu alegría y tu malestar con total libertad. Expresarte abiertamente resulta muy liberador, y tiene un efecto catártico muy beneficioso para la mente. Te libera de un peso innecesario con el que cargas diariamente. Esto te proporciona más tiempo y energía para pensar en lo positivo de tu vida fuera de consulta, además de ayudarte a organizar y a poner en palabras aquello que te preocupa.
  1. Para vencer mis miedos e inseguridades. A veces tenemos la sensación de que nuestros miedos estarán con nosotros toda nuestra vida. Acudir a un psicólogo te ayuda a exponerte a tus miedos y vencerlos con el apoyo y la guía de un profesional. La única manera de superar un miedo es exponiéndote a él, y para eso a veces hace falta tener a alguien al lado que te guíe y anime a afrontarlo. Al vencer tus miedos, ya sea por ejemplo miedo a las cucarachas, o miedo a hacer el ridículo en situaciones sociales, ganarás seguridad en tu capacidad para vencer aquello que antes te paralizaba. Es una manera de darte cuenta de que eres capaz de hacer más cosas de las que imaginas.
  1. Para tener un momento para mí. Con el desgaste físico y emocional que suponen las presiones del trabajo y la familia es necesario cuidarse. Además, solemos centrarnos en cuidar a nuestros familiares y amigos, olvidándonos de reservar un momento para nosotros. Ir al psicólogo te asegura una hora a la semana para ti, donde trabajar tu manera de sobrellevar el estrés diario gracias a técnicas específicas con la relajación o el mindfulness. Además, es un espacio para recapacitar sobre lo que te ha sucedido durante la semana y aprender de ello. Es importante que te cuides, te lo mereces. Además, al sentirte bien podrás cuidar mejor a tus seres queridos.                                                                                                         roman-kraft-266787
  1. Para aceptar y manejar mis emociones negativas. Hoy en día tendemos a huir de las emociones negativas y tratamos de sentirnos felices todo el tiempo. Sin embargo, las emociones negativas son necesarias y útiles. Por ello, es muy positivo que empieces a darte cuenta de cuándo te sientes estresado o triste, e identifiques qué te produce esa emoción. Si la emoción es muy intensa puedes aprender a manejarla con estrategias que te enseñará tu psicólogo, como la reestructuración cognitiva, una técnica que ha probado su eficacia para cambiar la manera de ver el lado negativo de lo que sucede, y centrarnos más en el positivo. No obstante, si te ocurre un evento negativo que te produce tristeza o ansiedad es bueno que aprendas a aceptar esas emociones, ya que son adecuadas a la situación y te permiten procesar de un modo sano lo que ha sucedido. Por ejemplo, ante una ruptura con mi pareja es normal que me sienta triste. En ese caso ir al psicólogo me ayuda a poner palabras a esa tristeza, a aceptarla y a superarla, ya que es una emoción adaptativa cuando vivo un duelo por mi pareja.
  1. Para descubrir mi potencial. Un beneficio muy positivo de compartir con alguien fuera de tu entorno familiar tus inquietudes y sucesos del día a día es que esta persona puede ofrecerte una perspectiva distinta de la situación. Y no solo eso, un psicólogo puede animarte a tomar decisiones que escapan de tu zona de confort. Afrontar nuevos retos te ayudará a desarrollar nuevas habilidades y recursos que te hacen sentir más fuerte y seguro. Además, lograrás un desarrollo personal y un proceso de transformación mediante el cual adoptarás nuevas ideas o formas de pensamiento. Así, generarás nuevos comportamientos y actitudes, que mejorarán de tu calidad de vida. Para fomentar este desarrollo personal es necesario crecer modificando y madurando tus pensamientos y emociones. Para lograrlo no hay nada mejor que la ayuda de un profesional que te guíe.

    Ir al psicólogo te resultará muy beneficioso. Ya sea para potenciar tus habilidades y para crecer personalmente, como para mejorar tu salud psicológica. Te ayudará a llevarte mejor con tu pareja, a tener más confianza a la hora de relacionarte, a descubrir tu potencial en tu trabajo y a sentirte mejor con cómo eres. En definitiva, ir al psicólogo te ayudará a crecer personalmente y ser la mejor versión de ti mismo. Anímate a ir al psicólogo, ¡te cambiará la vida!

Referencias:

Barsaglini A, Sartori G, Benetti S, Pettersson-Yeo W y Mechelli A. (2014). The effects of psychotherapy on brain function: A systematic and critical review. Progress in Neurobiology, 1

Psicología y Bienestar

«El Cerebro del Niño» Daniel Siegel

   Esta semana recomendamos un libro imprescindible para padres e hijos. «El Cerebro del Niño» de Daniel Siegel. En él Siegel nos enseña a entender cómo funciona nuestra mente y la de nuestros hijos, transmitiendo la importancia de integrar nuestro lado emocional (más desarrollado en los niños) y nuestro lado más racional (el cual se desarrolla al ir superando etapas madurativas).

    Si nos quedamos estancados en el lado racional (hemisferio izquierdo), negaremos nuestras emociones. Si favorecemos a nuestro lado emocional (hemisferio derecho), nuestras emociones tomarán el control de nuestros actos. Por ejemplo, cuando un niño estalla en un berrinche es porque su hemisferio derecho, es decir, sus emociones han tomado el control. En este caso debemos ayudarlos a que desarrollen su lado izquierdo para ver las cosas en perspectiva y manejar sus emociones de manera positiva. En el caso contrario, una persona que se muestra lógica y distante emocionalmente está favoreciendo a su hemisferio izquierdo. En este caso debemos ayudar a que nuestro hijo logre utilizar su lado emocional, estando así más abierto a la entrada de información y a nuevas experiencia. Ambos extremos nos causan malestar. Por ello es muy positivo fomentar la integración horizontal en nuestro cerebro.

   En definitiva, es importante entender cómo funciona el cerebro de los niños para que, como padres, no sólo podamos comprender más sobre cómo sienten y se comportan, si no también nos servirá de herramienta para poder relacionarnos con ellos y educarlos mejor.

 

«Podemos ejercer un impacto en el futuro del mundo ocupándonos debidamente de nuestros hijos y ofreciéndoles de manera intencionada los tipos de relación que valoramos y queremos que consideren normales.»

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Psicología y Bienestar

¿Ser padres optimistas ayuda a nuestros hijos?

          Ser optimista nos ayuda a saber manejar mejor las situaciones por las que pasan nuestros hijos, además de ayudarles a ser positivos. El optimismo nos ofrece varias herramientas en la educación de nuestros hijos.

Inteligencia Emocional

   El optimismo consigue que eduquemos a nuestros hijos siendo capaces de afrontar las dificultades de un modo constructivo, identificando y modulando sus propias emociones. Esta inteligencia emocional está asociada a un factor protector para la salud de nuestros hijos. La inteligencia emocional se asocia por ejemplo a una tasa más baja en cuanto al consumo de alcohol y de tabaco en adolescentes y universitarios. Al fomentar en nuestro hijo sus fortalezas hacemos que construya una imagen fuerte de sí mismo. De este modo desarrollará la capacidad para ser asertivo en lugar de seguir el criterio de los demás. Es decir, conseguimos que sea él quien decida que no quiere fumar, en lugar de imponerlo nosotros desde fuera. De este modo la decisión será más influyente en su conducta.

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    El optimismo se relaciona a su vez con el afecto positivo, el cual mejora la salud cardiovascular, el funcionamiento inmunológico y las conductas de salud. Las conductas de salud son aquellas que llevamos a cabo para prevenir situaciones que aumentan el riesgo de caer enfermos.  Como hemos visto antes, el no fumar sería una conducta de salud.

   El optimismo disposicional es la expectativa de obtener buenos resultados en la vida. Este optimismo disposicional consiste en centrarse en el afecto positivo más que en el negativo. De este modo, si hay que afrontar una situación estresante, como puede ser un examen, nuestro hijo aprenderá a centrarse en estudiar y hacer frente a la situación, en lugar de centrarse en lo nervioso que está, o el malestar que le causa estudiar. Para ello podemos enfatizar a nuestro hijo lo mucho que va a aprender estudiando, que si estudia tiene más opciones de aprobar y así de no tener que estudiarlo de nuevo para otro examen, etc. El ver la situación desde una perspectiva positiva ayuda a nuestro hijo a desarrollar un afrontamiento activo.

Flow o fluir

        Las claves para ser optimista son la sensación de control y la autoeficacia. De este modo no sentirá ansiedad ante las situaciones y será capaz de afrontarlas con más eficacia. El modo óptimo de afrontar la situaciones se denomina flow (fluir). El flow ocurre cuando estamos tan inmersos en una actividad que parece que el que el tiempo vuela y disfrutamos del placer de cada segundo que pasa. Fue introducido por Csikszentmiháyi, y está relacionado con la creatividad.

El flow se ve reflejado en el siguiente testimonio de una persona que lo siente al realizar un actividad interesante:

“Me concentro totalmente, pongo toda mi atención y mi energía en lo que estoy haciendo y mi foco se reduce a mi actividad. Siento que la tarea está bajo mi control, lo que me provoca una gran satisfacción, y pierdo la noción del tiempo”.

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        Ser capaz de sentirse inmerso en la tarea que estas realizando parece sencillo, pero no lo es. Para conseguirlo es necesario no anticiparse ni pensar en el futuro, sino concentrarse en el momento presente. De este modo conseguimos eliminar la ansiedad de nuestra mente, siendo así más productivos. Si como padres enseñamos a nuestro hijo a ser optimista, lograremos que sea más eficiente a la hora de realizar actividades, sobre todo si esas actividades le gustan. Para ello es necesario enseñar a nuestro hijo a ser consciente de aquello que le apasiona. Una vez identificado trataremos de que se siente motivado con la tarea y que se concentre exclusivamente en ella. Si adquiere el hábito, podrá generalizarlo a otras actividades que le resulten menos gratificantes. En definitiva, conseguirá ser eficiente en aquello que se proponga.

Los pasos para conseguir el “Flow” son los siguientes:

  1. Elige las tareas adecuadas:
  • Selecciona actividades que te gusten.
  • Elige una para practicar: Puede ser una tarea en el trabajo, un hobby, estar con tus hijos o con tu pareja, etc.
  • Asegúrate de que la tarea, actividad o hábito suponga un reto, pero no sea algo excesivamente difícil para ti. Si la actividad supera tus capacidades te vas a estresar o desanimar. Si por el contrario es demasiado fácil te vas a aburrir.
  1. Busca un momento y un lugar que propicien la experiencia del flow:
  • Encuentra la mejor hora del día y el mejor lugar para ti.
  • Evita las distracciones. Aparte de encontrar un momento y un lugar tranquilo para trabajar, tendrás que despejar todas las demás distracciones. Eso significa apagar los teléfonos, correo electrónico y notificaciones de mensajería instantánea y cualquier cosa que pueda aparecer o hacer ruido para interrumpir sus pensamientos. También ayuda despejar tu escritorio de cualquier objeto que pueda distraerte.
  • Aprende a mantener la concentración en la tarea. Esto requiere práctica. Tienes que empezar tu tarea elegida y mantener el foco en ella durante todo el tiempo que puedas. Al principio, quizá te cueste, sobre todo si estás acostumbrado a cambiar mucho de tarea.
  • Tomate tu tiempo para disfrutar de esa maravillosa sensación de ser capaz de utilizar tus capacidades en un proyecto que vale la pena, hacer progresos en esa tarea importante, y de poder dedicarle tiempo a algo que te apasiona. Una vez que lo termines párate unos minutos para apreciar ese momento.

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    El optimismo nos ayuda a que nuestros hijos se sientan mejor y que sean más eficientes en aquello que hacen. Por eso es importante que los padres aprendan a ser optimistas. De este modo pueden enseñar a sus hijos a sacar partido de todo lo que hagan. Al enseñarles el optimismo nuestros hijos logran elegir bien las actividades que realizan (les gustan, les dan importancia y suponen un desafío para él),  y además aprenden a prestar atención, consiguiendo así una experiencia de flow.

Bibliografía:

Csikszentmiháyi, M. (2003) Flow, una Psicología de la Felicidad. Kairós

Csikszentmiháyi, M. (2009). El flujo. Emociones positivas (181-193). Madrid: Ediciones Pirámide.

Scheier, M. Carver, C. (1985). Optimism, coping and health: Assessment and implications of generalized outcome expectancies, Health Psychology, 4, 219-247

Scheier M. Carver, C. (1992) Effects of optimism on psychological and physical well-being: theoretical overview and empirical Update Cognitive Therapy and Research, 16, pp. 201-228

 

Psicología y Bienestar

¿Qué es el Narcisismo?

         Narcisista. Al mencionar la palabra narcisista sin duda acuden a la mente nombres de ciertos conocidos a los que tenemos que aguantar a diario hablar sobre sí mismos, o escenas de algún personaje cinematográfico manipulador y egocéntrico semejante al vizconde de Valmont en «Amistades Peligrosas». Sin embargo, ¿qué es ser narcisista realmente? Para responder a esta pregunta es necesario acudir a los inicios la psicología.

 

Amistades Peligrosas

   El psicoanálisis fue una de las primeras corrientes que trató de explicar qué es el narcisismo. Profundizó tanto en el término que lo llenó de matices confusos que se pueden resumir en dos tipos de narcisismo, el primario y el secundario.

El narcisismo primario es el más primitivo. Sería aquel caracterizado por la forma de ver el mundo de un bebé que aún no ha pasado por el Complejo de Edipo. Esto quiere decir que el bebé cree que solo existe él en el mundo, y no reconoce a los demás como personas, sino como objetos. A grandes rasgos se podría decir que los pacientes con esquizofrenia (psicosis) no avanzan de este estado, lo que les impide ser autónomos y relacionarse con los demás de un modo «normal» con el otro.

 

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   – El narcisismo secundario no obstante surge tras haber pasado por el Complejo Edipo. Sería lo que llamamos «amor propio». Es bueno ser algo narcisista, siempre sin pasarse…

 

   Entonces, ¿según el psicoanálisis qué sería el narcisismo coloquial, el que solemos usar como término despectivo? El narcisismo como patología sería un exceso de narcisismo secundario. A modo de caricatura la persona narcisista niega tener ningún tipo de imperfección y suele tratar a las demás personas como objetos. También suele tener problemas para encontrar una pareja estable, ya que nunca nadie es lo suficientemente perfecto como para estar con él/ella.
    Desde la psiquiatría el narcisismo es un trastorno de la personalidad. En un inicio la definición se basó en la obra de Freud, pero su significado ha variado con el paso del tiempo. La personalidad narcisista se recoge en el manual diagnóstico de trastornos psiquiátricos (DSM-5).
   Según este manual las principales características de la personalidad narcisista serían un patrón dominante de grandeza (en la fantasía o en el comportamiento), necesidad de admiración y falta de empatía, que comienza en las primeras etapas de la vida adulta y se presenta en diversos contextos.
   Esta lista de síntomas se parecería más a lo que entendemos popularmente por narcisismo. Un patrón de conducta caracterizado por la fragilidad del amor propio. La conclusión que se puede sacar de esta evolución del término es que el narcisismo no es bueno, ni malo. Lo importante es encontrar el equilibrio entre la libertad y amor propios y la libertad y el amor de los demás.
Fuente: Freud, S.(1914) Introducción al Narcisismo. Buenos Aires, Amorrortu, 1979

            Diagnostic & Statistical Manual of Mental Disorders (2014) American Psychiatric Publishing

Niños, Psicología y Bienestar

Autismo y Poda Sináptica

El año 2014 ha supuesto un paso hacia delante a la hora de entender el enigmático origen del autismo. La hipótesis de un defecto en la poda neuronal parece haber ganado protagonismo, obteniendo cierto apoyo empírico.

      De acuerdo con el Manual Diagnóstico de la Asociación de Psiquiatría Americana (DSM), el autismo se caracteriza por una alteración tanto cualitativa como cuantitativa del lenguaje y de la interacción social, junto con la presencia de movimientos estereotipados. Estos síntomas aparecen cuando el niño aún no ha cumplido los 3 años de edad, y dependiendo del grado, sus consecuencias pueden dificultar notablemente la adaptación del pequeño a la sociedad.

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      Más allá de los síntomas clínicos, los niños autistas se caracterizan por una necesidad de estabilidad permanente del mundo que los rodea, lo que les lleva a establecer férreas rutinas que nunca han de ser quebrantadas. Asimismo en algunos casos parecen experimentar hipersensibilidad al tacto cuando son abrazados o acariciados, como si el contacto con otros fuese excesivo o incluso les quemara.

          Es esta hipersensibilidad la que ha llevado a los profesionales a preguntarse si tal vez el origen del autismo pudiera estar en la poda sináptica. Durante el embarazo comienza a formarse el sistema nervioso.

      En un primer lugar se producen células (neuronas y glía) masivamente, las cuales migran hacia los lugares donde son necesarias. Una vez allí se diferencian y se especializan para cumplir su función. Una vez asentadas comienzan a conectarse con otras neuronas, creando infinidad de conexiones entre ellas. Estas conexiones siguen proliferando incluso después del nacimiento, consumiendo muchos recursos del organismo. Para reducir el economizar energía y recursos existe una apoptosis o muerte celular programada en el sistema nervioso. Las conexiones que no son útiles terminan desapareciendo, quedando sólo las sinapsis que sean eficientes. En los niños con autismo sin embargo parece que la poda o muerte celular programada no ocurre con normalidad, lo que podría explicar sus síntomas.

 

        Las investigaciones preliminares de la Dra. Guomi Tang parecen esperanzadoras- contó el número de espinas dendríticas en cerebros de pacientes con autismo, descubriendo que las dendritas eran más numerosas en los pacientes con autismo que en los casos control. Los datos son esperanzadores, y abren una nueva vía de investigación para posibles tratamientos que harán sin duda la vida más fácil para aquellos que conviven a diario con el autismo.
 

Psicología y Bienestar

Psicología y Parkinson

En la enfermedad de Parkinson, es importante reconocer los síntomas psicológicos y neuro-psiquiátricos, tales como los trastornos del estado del ánimo, la ansiedad, los estados psicóticos (delirios y alucinaciones), o los trastornos sexuales porque son muy frecuentes y repercuten en la calidad de vida.

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EL Parkinson en ocasiones va acompañado de síntomas psicológicos:

  • Depresión. La depresión en la enfermedad de Parkinson es uno de los trastornos emocionales más frecuentes. Hoy en día, la cifra de afectados de enfermedad de Parkinson que desarrollarán síntomas depresivos en algún momento a lo largo del curso de la enfermedad se sitúa alrededor de un 30-50%.  La depresión en la enfermedad de Parkinson se asocia a una mayor rapidez del deterioro de las funciones cognitivas y motoras, influyendo de manera importante en la calidad de vida del paciente.
  • Ansiedad. En la enfermedad de Parkinson es importante diferenciar la inquietud ansiosa de la acatisia (inquietud interna que se manifiesta como una dificultad para permanecer quieto), que es consecuencia del tratamiento con fármacos antiparkinsonianos. Los afectados de enfermedad de Parkinson experimentan con frecuencia sentimientos de ansiedad, tensión y nerviosismo. Aproximadamente, uno de cada tres afectados de enfermedad de Parkinson sufre problemas de ansiedad, que pueden ir desde la inquietud hasta las crisis de angustia. En la mayoría de los casos, los problemas de ansiedad se acompañan también de síndromes depresivos.

¿Por qué se producen estos síntomas?

La serotonina, junto a la noradrenalina, son sustancias químicas que transmiten información de unas células nerviosas a otras y están implicadas en la regulación de nuestro estado de ánimo y de nuestra ansiedad. Generalmente, los trastornos del estado del ánimo son resultado de las alteraciones en los circuitos que dependen de estos neurotransmisores.
Por otra parte, los problemas emocionales también pueden precipitarse por factores psicosociales, tales como la valoración que hace el afectado de su estado y de los recursos personales de los que dispone para afrontar su propia situación.

Junto a los problemas motores característicos de la enfermedad de Parkinson, se producen cambios en la vida de la persona que sufre la enfermedad, y en la de sus familiares. Muchos de estos cambios requieren que la persona que los padece movilice sus recursos personales para afrontar la situación. Estos cambios conllevan estrés. En ocasiones, dicha situación estresante es demasiado intensa o su duración es demasiado prolongada en el tiempo, interfiriendo en la vida social, familiar, laboral y emocional de la persona y se traduce en el deterioro de la salud y el empeoramiento de la calidad de vida.

Algunas estrategias que le ayudarán a prevenir/controlar/reducir los problemas emocionales

  • Pensar en «aquí y ahora», en vez de centrar su atención en «cómo era su vida antes de la enfermedad» o en «cómo será en el futuro».
  • Observe cuáles son los momentos del día en los que se encuentra mejor, y concéntrese en «las cosas que van bien».
  •  Manténgase lo más activo posible (física y mentalmente), teniendo en cuenta sus dificultades, aprovechando los momentos «buenos» (en fase on).
  •  Practique ejercicios de relajación y respiración. Pueden ser especialmente útiles en los momentos «malos».
  • Evite el aislamiento y busque apoyo social. Realice actividades con otras personas y comparta sus experiencias y sentimientos.
  • Aprenda de la experiencia. Aunque parezca difícil de creer, la enfermedad de Parkinson también puede hacerle descubrir cosas positivas (de usted mismo, de las personas que le rodean, …).
  • Prevenga el estrés siguiendo un estilo de vida saludable: mantenga una dieta adecuada, descanse lo suficiente, realice ejercicio físico regular y no abuse de sustancias tóxicas (tabaco, alcohol, café, …).
  • Acepte la ayuda emocional que le puedan proporcionar sus familiares, amigos o profesionales.
  • Comuníquese con su médico: pregúntele sus dudas, explíquele cómo se siente y qué le preocupa. Siga las recomendaciones médicas y evite automedicarse.
  • Contacte con asociaciones de enfermos de Parkinson.

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¿Cómo afecta la enfermedad a los familiares?

La enfermedad de Parkinson no sólo afecta a la persona enferma, sino que también  puede ocasionar un impacto indirecto en la salud del familiar más allegado, llamado «cuidador principal». Estas personas sufren de malestar psicológico, tristeza y depresión (sobre todo en fases avanzadas de la enfermedad de Parkinson), fatiga y falta de energía, problemas de sueño, insatisfacción ante la vida y malestar social.

A menudo, los estados avanzados de la enfermedad de Parkinson se acompañan de trastornos del sueño, repercutiendo también en el sueño del cuidador (que tienen que mantenerse en guardia durante la noche para ayudar al enfermo, y además asumir las responsabilidades de cada día).

Un tiempo elevado de evolución de la enfermedad de Parkinson también se relaciona con una mayor presencia de síntomas depresivos en el cuidador, pues el estrés consecuente a la enfermedad de Parkinson puede tener un efecto acumulativo a lo largo del tiempo.

El malestar del familiar del afectado de enfermedad de Parkinson está muy relacionado con el estrés. Igual que ocurre al conducir un automóvil, si deseamos que nuestro coche no nos deje en la cuneta, es preciso tener el depósito lleno (es decir, hay que disponer de energía para afrontar el estrés). Para disponer siempre de combustible (energía para afrontar el estrés) el cuidador puede reducir su consumo (dejar de presionar el acelerador del automóvil), aminorando el ritmo de vida, disminuyendo las obligaciones, delegando tareas, velando por las relaciones con la familia y amigos, mejorando la comunicación con el entorno o posponiendo grandes acontecimientos vitales estresantes.

Otros consejos generales que ayudan a aumentar el nivel de resistencia al estrés del cuidador (repostar a menudo para tener el depósito de combustible siempre lleno) son:

  • Seguir una dieta equilibrada
  • Mantener una actividad física regular
  • Conservar el sentido del humor y buscar momentos para reír con los demás
  • Usar los recursos de apoyo social y emocional:
    — familiares y amigos,
    — personas dedicadas a servicios domésticos (limpieza, atención a las personas discapacitadas),
    — la información que aportan los profesionales sanitarios,
    — grupos de autoayuda,
  • Mantener actividades de ocio y practicar actividades relajantes
  • Dormir y descansar las horas suficientes

 

Referencia:

http://www.cuidadorascronicos.com/wp-content/uploads/2015/07/consejos_sobre_psicologia_para_pacientes_con_enfermedad_de_parkinson_y_sus_familiares.208.pdf

Adultos, Inteligencia Emocional, Psicología y Bienestar

¿Cómo puedo ser más optimista?

        Ser optimista es un modo de interpretar lo que nos sucede. Nuestros pensamientos e interpretaciones modulan nuestras emociones en muchas situaciones, aunque no nos demos cuenta. Por ello es importante que detectemos qué forma tenemos de pensar, para así poder modularla hacia un modo más constructivo de interpretar lo que nos ocurre a diario.

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¿Cómo piensa un optimista?

          Ser pesimista u optimista depende en gran medida de las explicaciones que damos a los eventos negativos. Existen ciertos patrones de pensamiento característicos de cada uno, caracterizados por la explicación que dan a los eventos. Esta explicación es lo que llamamos estilo atribucional, y  son nuestros padres y profesores los que más influyen en el estilo atribucional o explicatorio que tenemos. Entonces,  ¿Cómo se diferencia el estilo atribucional de las personas optimistas y pesimistas? Hay vario factores que los diferencian:

– Las personas pesimistas a menudo personalizan los eventos negativos, atribuyéndolos a causas permanentes y generales. Sin embargo, los eventos negativos tienden a atribuirlos a causas temporales, externas y específicas.

– La proyección del malestar actual  en el futuro crea una sensación de desesperanza

– Las personas optimistas tienden a atribuir los sucesos negativos a causas externas, y ven estos sucesos como temporales y específicos. Por el contrario, ven los sucesos positivos como personales, generales y permanentes.

– Gracias a este estilo atribucional los optimistas logran recuperarse antes de los acontecimientos negativos de la vida y vuelven a intentarlo de nuevo.

                Es posible cambiar nuestro «estilo atribucional» hacia uno más optimista. Esto se consigue practicando a diario y convirtiéndolo en un hábito. La terapia cognitiva puede ser de gran ayuda, siempre sin olvidar que el optimismo es un hábito. Es importante esforzarse y practicarlo a diario.

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 ¿Por qué no somos todos optimistas?

                Si ser optimista es tan bueno, ¿por qué no somos todos optimistas? Ser optimista nos ayuda a sentirnos mejor siempre que veamos la realidad de un modo más positivo, pero sin exagerarla o modificarla. Sin embargo a veces pensamos que ser optimista es negar la realidad y preferimos ser más “realistas” a la hora de evaluar lo que ocurre, es decir, preferimos pensar de un modo más pesimista. El pesimismo tiene también beneficios, y por eso nos es difícil abandonarlo:

– Las personas pesimistas tienen una ventaja sobre los optimistas: son más acertados a la hora de evaluar las situaciones de un modo más realista.

– El pesimismo es un protector contra la depresión

– Los optimistas tienden a exagerar el control que poseen sobre los sucesos

                El pesimismo muchas veces actúa como protector, ya que si no esperas que ocurra nada bueno parece que no te desilusionas nunca. Sin embargo es una trampa. Dejamos de sentir emociones positivas por miedo a dejar de sentirlas. Por ello el optimismo es más beneficioso para nuestro estado anímico y nuestro bienestar. No obstante, como hemos mencionado antes, hay que tratar de interpretar la realidad de un modo más constructivo, sin exagerarla o modificarla.

English, Psicología y Bienestar

The grieving process and psychological tools to overcome it

Grief is the process we go through when we lose a loved one or when a major change in our life occurs. To go through grief and mourning is disconcerting and painful, but at the same time it is a necessary process, as it helps us to make sense of the void left by the loss, and mourn his absence. This process generally follows a series of stages, which help us understand what has happened, express what we feel, and emotionally relocate the deceased person. The phases of mourning are the following:

  1. Accept the reality of the loss. When a loved one dies or we experience change and loss, the reality becomes so hard and heartbreaking that it is very difficult to assimilate. We enter a state of «shock» that numbs our emotions. This first stage is a greater challenge, since overcoming it implies facing the fact that this beloved person is no longer there, and that our life has completely changed. Our mind is not yet ready to assimilate what has happened, and we go through a phase of denial. Our new reality is so painful that, although we can think about it rationally, on an emotional level it is very difficult to understand the change that our life has suddenly given. When we are in this phase our mind «deceives us» and makes us  hear his voice when we are at home, although we know it is impossible. This denial sometimes alternates with a feeling of rage or anger, in which we wonder why something so painful had to happen, or why life is so unfair. To accept the reality of the loss we must work the initial denial, that is, we must assimilate the loss at the cognitive level, understanding and accepting that the person is no longer there. For this it is good to remember the deceased person and talk about them, about their virtues, what bothered us about them, or how we met them. This helps us to be more aware of what has happened, and thus advance our grieving process.matthew-henry-136723-unsplash
  2. To process the pain of grief. Once we accept the reality of the loss, we come into contact with the underlying emotion, which is usually predominantly sadness. The denial that occurs in the first phase of grief serves to protect us from this sadness, that is, it is an attempt to avoid the suffering caused by the loss. However, if we stay hooked in the denial of pain, we keep making bigger our suffering by not coming into contact with what we really feel. This sadness can stay inside and accompany us for a long time if we can not get in touch with it and process it little by little. That is why we must work on the emotional impact that the loss causes us. We must identify and express the emotion we feel. The dissolution of this affection helps us to diminish gradually the pain that floods us. In addition, the emotional support of our relatives helps us enormously in this process, since it helps us to name our emotions and to verbalize them. Thus, we can externalize the feelings of guilt, loneliness, anguish, sadness that the loss of that beloved being has left us.
  3. To adjust to a world without the deceased. The emptiness left by a loved one is very great, and it makes the task of adapting to the change that it produces in our day to day difficult. The deceased carried out certain functions, developed certain roles, and gave meaning to some parts of our identity. This means that we must assume new responsibilities, develop new skills and even change our role at home or in our family. That is, we have to change in the environment implies adapting to a new routine and changing our roles and responsibilities. For example, we may suddenly be forced to keep the accounts at home, to have to cook for the family, or to take charge of the extracurricular activities of our children, when before we did not do it. Overcoming this change in the medium causes us to transform the perception of ourselves and our abilities.                                          senor-sosa-30861
  4. To find an enduring connection with the deceased in the midst of embarking on a new life. This is to relocate emotionally the deceased. To overcome the pain of loss and to continue with our life we ??look for a symbolic place where we emotionally relocate our loved one. It is about locating him in a place in our emotional history to be able to move forward in our life, and to feel that he is somehow part of who we are. The link with the deceased person continues, although in a different way. It is not about renouncing that person, but placing it in a suitable place on an emotional level that allows us to feel welfare and happiness again. A symbolic way of repositioning this person would be, for example, taking a picture of her with us. In this way we will be able to give a new perspective to the loss, and we will be able to feel a personal transformation in us.

    The phases of mourning are not linear, but sometimes we jump from another. Each person needs their time and beats grieving at their own pace, spending more time in one phase than in another, or sometimes returning to a stage they thought they had overcome. Overcoming the loss of a loved one is a process of hard and intense transformation. After this painful experience we are not the same again, but we are transformed and we become different people. It is important to remember that it is possible to overcome it, and to feel well again, even if there are times when it does not seem so.

References:

Worden, W. (1997) «The treatment of grief: psychological counseling and therapy». Barcelona. Paidós