¿Por qué me saboteo cuando estoy cerca de conseguir lo que quiero?
A veces sabemos lo que queremos y, sin embargo, cuando estamos cerca de conseguirlo, algo cambia.
Después de mucho tiempo deseando una relación, podemos empezar a alejarnos precisamente cuando alguien nos interesa de verdad. Cuando aparece una oportunidad profesional que llevábamos tiempo esperando, podemos comenzar a dudar de nosotros mismos, posponer decisiones o encontrar motivos para no dar el paso. Incluso después de conseguir algo que deseábamos, puede aparecer una inquietud difícil de explicar, como si disfrutar de ello resultara más complicado de lo esperado.
Es habitual llamar a estas situaciones autosabotaje. La expresión parece sencilla: sabemos lo que queremos, pero hacemos algo que nos impide conseguirlo. Sin embargo, cuando observamos más detenidamente lo que ocurre, la contradicción no siempre es tan sencilla.
Porque quizá una parte de nosotros quiere algo con mucha intensidad y otra parte teme aquello que ocurriría si finalmente lo consiguiéramos.
Querer algo no siempre significa poder acercarse a ello
Nuestro deseo no es necesariamente algo claro, estable y completamente consciente. Podemos desear algo y, al mismo tiempo, sentir miedo ante lo que ese deseo implica.
Conseguir un trabajo que deseábamos puede significar tener que demostrar que estamos a la altura. Iniciar una relación puede hacernos sentir más expuestos a la posibilidad de ser rechazados. Tomar una decisión propia puede implicar renunciar a otras posibilidades y asumir que ya no podemos atribuir lo que ocurre únicamente a las circunstancias.
Por eso, a veces, aquello que parece un obstáculo puede estar expresando un conflicto.
No se trata simplemente de que una persona “no quiera realmente” aquello que dice querer. Puede quererlo, y mucho. Pero junto a ese deseo pueden existir otros deseos, temores o expectativas que entran en conflicto con él.
Cuando conseguirlo también da miedo
Mientras algo permanece como posibilidad, podemos imaginarlo sin tener que enfrentarnos completamente a su realidad.
La fantasía permite mantener abierto un futuro en el que todo puede ser diferente. Pero cuando aquello que deseamos comienza a hacerse realidad, la situación cambia. Ya no se trata únicamente de imaginar cómo sería tener una determinada relación, trabajo o proyecto, sino de encontrarse con lo que implica realmente.
Y entonces pueden aparecer dudas que antes no estaban, una necesidad repentina de distancia o una sensación de que quizá aquello no era exactamente lo que queríamos.
A veces resulta más fácil desear algo que tenerlo.
No necesariamente porque no lo queramos, sino porque la realización del deseo nos enfrenta también con sus consecuencias.
El miedo a perder lo que todavía no se tiene
Existe también una paradoja en algunas formas de autosabotaje: evitar conseguir algo puede protegernos temporalmente de perderlo.
Si no nos implicamos completamente en una relación, no tendremos que enfrentarnos del mismo modo a la posibilidad de que termine. Si no damos el paso profesional, tampoco tendremos que comprobar si somos capaces de hacerlo. Si abandonamos un proyecto antes de terminarlo, podemos conservar la idea de que habría funcionado si hubiéramos tenido las condiciones adecuadas.
De esta manera, aquello que parece un fracaso puede cumplir una función.
No conseguirlo mantiene abierta la posibilidad de que, en otras circunstancias, hubiera sido posible.
Cuando el deseo se encuentra con la culpa
En ocasiones, también puede resultar difícil permitirse aquello que se desea.
Hay personas para las que avanzar, tener éxito, disfrutar o diferenciarse de los demás despierta sentimientos de culpa. Puede resultar difícil ocupar un lugar propio cuando hacerlo implica alejarse de determinadas expectativas, superar a alguien importante o dejar atrás una posición conocida.
Entonces el conflicto no siempre aparece como un pensamiento consciente de “no debería tener esto”. Puede expresarse de formas mucho más indirectas: aplazar una decisión, no aprovechar una oportunidad, generar una discusión en el momento menos oportuno o abandonar algo justo cuando empieza a funcionar.
El comportamiento puede parecer incomprensible desde fuera, pero puede tener un sentido para quien lo realiza.
Repetir lo conocido
Otra dimensión importante del autosabotaje tiene que ver con la repetición.
No siempre buscamos aquello que nos hace bien. Con frecuencia nos encontramos repitiendo formas de relación, elecciones o situaciones que, aunque nos hacen sufrir, resultan familiares.
Lo conocido ofrece una cierta seguridad incluso cuando es doloroso.
Por eso, cambiar una situación no consiste únicamente en reconocer que algo nos perjudica. También implica enfrentarse a lo que esa situación conocida representa y a la incertidumbre de ocupar un lugar diferente.
A veces, aquello que llamamos autosabotaje aparece precisamente en ese momento de transición: cuando abandonar una posición conocida significa acercarse a algo nuevo que todavía no sabemos cómo vivir.
¿Por qué hago aquello que después no entiendo?
Una de las características más desconcertantes del autosabotaje es que muchas veces podemos reconocer lo ocurrido después.
Nos preguntamos por qué dijimos aquello, por qué nos alejamos, por qué dejamos pasar aquella oportunidad o por qué empezamos a hacer algo que sabíamos que podía perjudicarnos.
Esta distancia entre lo que queremos conscientemente y lo que terminamos haciendo puede resultar frustrante.
Pero quizá la pregunta no sea únicamente “¿por qué hago esto si sé que no quiero hacerlo?”, sino también “¿qué expresa esto que hago?”
En lugar de considerar el comportamiento como un simple error que hay que corregir, podemos preguntarnos qué conflicto aparece en él.
Comprender el autosabotaje
Dejar de sabotearnos no consiste necesariamente en obligarnos a actuar de otra manera.
A veces, cuanto más intentamos controlar aquello que hacemos, más difícil resulta comprender qué está ocurriendo. El cambio puede comenzar cuando podemos detenernos a escuchar aquello que aparece justo en el momento en que algo que deseamos empieza a hacerse posible.
¿Qué significa para nosotros conseguirlo? ¿Qué tememos perder? ¿Qué expectativas sentimos que tendríamos que cumplir? ¿Qué lugar ocuparíamos si finalmente aquello que deseamos llegara a formar parte de nuestra vida?
El autosabotaje puede ser una forma de expresar un conflicto que todavía no hemos podido reconocer.
Comprenderlo no significa justificar aquello que hacemos ni resignarnos a repetirlo. Significa poder preguntarnos qué hay detrás de nuestras decisiones y encontrar una relación menos conflictiva con aquello que deseamos.
Cuando conseguir lo que queremos también nos transforma
Quizá por eso algunas dificultades aparecen precisamente cuando estamos más cerca de aquello que durante mucho tiempo hemos querido.
Porque conseguirlo no solo cambia nuestras circunstancias. También puede cambiar la imagen que tenemos de nosotros mismos, nuestra relación con los demás y el lugar que ocupamos en nuestra propia vida.
Y no siempre es fácil permitir que algo cambie.
Si sientes que repites decisiones que te alejan de aquello que deseas, abandonas proyectos cuando empiezan a funcionar o encuentras dificultades para avanzar incluso cuando sabes lo que quieres, la terapia puede ayudarte a comprender qué hay detrás de estos patrones.
Explorar estos conflictos puede permitirte reconocer aquello que hasta ahora se repetía sin que pudieras entender por qué y abrir nuevas posibilidades en tu manera de relacionarte con tus deseos y tus decisiones.
Sesiones disponibles en Madrid o en línea.