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Psicología y Bienestar

El aislamiento del coronavirus está creando nuevas parejas

¿Cómo es vivir y trabajar en aislamiento con alguien con quien acabas de empezar a salir?La crisis del coronavirus está poniendo a prueba todas nuestras relaciones, desde parejas que trabajan desde casa que hacen malabarismos con los correos electrónicos y el cuidado de los niños hasta amigos solteros que intentan ofrecer apoyo mutuo de forma remota, en un momento en que muchos sin pareja se sienten más solteros que nunca.

Pero algunos realmente se han lanzado y están navegando por la «nueva normalidad» con personas con las que nunca antes habían vivido o que acaban de conocer. Algunos han llamado a la tendencia «Esposarse por corona», otros apodan a estas parejas «coronnials».

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Si bien la pandemia mundial de Covid-19 es única, no es inusual que nuevas parejas se formen o se mantengan juntas en situaciones de crisis, explica Matt Lundquist, psicoterapeuta de pareja. “En momentos de miedo y pánico, nos agarramos a la persona más segura y más disponible para la intimidad que nos rodea”, dice, y agrega que observó un fenómeno similar después de los ataques terroristas del 11 de septiembre en Estados Unidos.

Para aquellos que ya están en nuevas relaciones florecientes, la convivencia en estas circunstancias puede aumentar las emociones y aumentar su conexión, argumenta. Otros, sin embargo, pueden «negar» sus verdaderos sentimientos, habiéndose conformado con «alguien que conocían en circunstancias normales con quien no deberían haber tenido una cuarta cita».

Pero Lundquist cree que convivir con un socio a largo plazo inadecuado no es necesariamente algo malo en el clima actual.

«Creo que para muchos, el aislamiento es bastante aterrador… así que todos deben hacer lo que tienen que hacer para superar esto», dice. “Muchos terapeutas necesitan contradecir lo que en circunstancias normales sería un buen consejo, como evitar entablar una relación demasiado rápido o salir con alguien que tal vez sigue un patrón antiguo y poco saludable, y en su lugar hacer concesiones para ayudar a las personas a encontrar la mayor seguridad posible. para sobrevivir.»

La pareja está ahora, como dice Lourens, «divirtiéndose». Han estado haciendo entrenamientos en casa, bebiendo buen vino y, según Cashen, teniendo «muchos mimos y baños de burbujas», mientras intentan mantenerse concentrados en sus trabajos diarios.

«El principal desafío es evitar las videollamadas al mismo tiempo, pero también es bueno porque podemos hablar de nuestro trabajo porque trabajamos en un campo similar», dice Lourens, que es desarrollador web, mientras que Cashen es diseñador gráfico.

Planean permanecer juntos después de la crisis, aunque eso puede implicar regresar a un romance a larga distancia.

Ya sea que haya estado encerrado con una pareja o simplemente esté compartiendo su hogar con un amigo o familiar con el que no está acostumbrado a pasar tanto tiempo, «crear rutinas y rituales» es la mejor manera de establecer «una nueva normal ”y evitar conflictos, agrega la entrenadora de negocios y vida Rebecca Morley.

Aconseja a las parejas que colaboran desde casa que dividan sus días y semanas con actividades compartidas, como tomar siempre un café por la tarde juntos o comenzar un hobby de fin de semana. «Significa que no tienes que seguir tomando decisiones, por lo que te quita un poco de la carga emocional y te permite tomar las cosas paso a paso».

Lundquist dice que también es importante que las parejas sopesen las posibles estrategias de salida en caso de que las cosas salgan mal. “Desde la perspectiva de la virología, lo que queremos que todo el mundo esté haciendo es estar lo más bloqueados posible y permanecer en su lugar. Pero si una situación con una pareja se vuelve insegura, si esta persona es realmente abusiva o manipuladora, tienes que salir de allí «.

Cuando la crisis termine, él, como muchos observadores, predice un boom de separaciones y divorcios. Pero espera que ni aquellos que se encuentran recién solteros ni las personas que han estado anhelando intimidad en bloqueos en solitario se aferren a la primera persona que conozcan.

“En circunstancias más ‘normales’, sea lo que sea que signifique esa palabra, no quiero que la gente se conforme. Quiero que la gente haga el trabajo para crecer y desarrollarse y encontrar un camino hacia una pareja realmente saludable «.

Fuente: https://www.bbc.com/worklife/article/20200406-coronavirus-isolation-is-creating-new-love-under-lockdown

Psicología y Bienestar

Miedo a Conducir

Conducir puede ser divertido para unos pero muy estresante para otros. Hay conductores que sufren ansiedad o incluso ataques de pánico cuando se ponen al volante o piensan que tienen que hacerlo. Es lo que se conoce como amaxofobia o ‘fobia a conducir’.

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 Los miedos surgen por experiencia directa, o porque alguien nos cuenta que algo es peligroso.  Esto hace que por ejemplo las noticias influyen mucho en nuestros miedos, ya que si oímos que ha habido un accidente de tráfico tendemos a “aprender” que ir en coche es peligroso. Sin embargo esto es perjudicial en el caso del miedo excesivo o de las fobias, ya que a veces podemos coger miedo a algo muy seguro solo porque nos acordamos de un accidente que hubo. Hay miles de desplazamientos al día, y sin embargo al pensar en conducir solo nos vienen a la mente imágenes de accidentes. Esto hace que sintamos que conducir es más peligroso de lo que realmente es.

  Es decir,el miedo se genera en parte por la tendencia que tenemos para juzgar la frecuencia de un suceso por cómo de fácil nos vienen ejemplos de tal suceso a nuestra mente.

 En general los afectados se pueden clasificar en tres grupos: los que abandonan la conducción tras los dos primeros años con el carnet de conducir; los conductores habituales con experiencia y que empiezan a sentir ansiedad; y los conductores que han sufrido alguna experiencia traumática.

  El miedo viene producido no solo por la sobreestimación de la probabilidad de tener un accidente, sino también por la sensación de encontrarte mientras conduces en una situación de la que es difícil escapar.  Es decir, en ciertas personas el miedo a conducir se relaciona con la agorafobia, y lo que genera ansiedad no es la conducción como tal sino el verse atrapado.

¿Cómo podemos superar el miedo a conducir?

   En primer lugar debemos entender que lo que nos produce miedo no es el coche sino los pensamientos que nos surgen cuando conducimos. Por lo tanto no es cuestión de evitar el coche, sino de evitar pensar lo que solemos pensar cuando estamos en uno. Se trata de cambiar los pensamientos catastrofista por unos más realista.

  Lo más importante para superar el miedo es enfrentándolo. Es importante comenzar conduciendo por trayectos que nos generen menos miedo y nos parezcan más fáciles de afrontar, para luego subir poco a poco de nivel, afrontando los que parecían más complicados. Para entonces igual ya no nos lo parecen tanto.

  Recuerda, el miedo a conducir es emocional, no racional, y la manera que tenemos para vencerlo es informarnos y afrontarlo conduciendo.

Psicología y Bienestar

5 Dimensiones de la Personalidad

La personalidad se compone de diversos factores, cuya combinación hace que sea posible que cada uno de nosotros sea único en cuanto a nuestro carácter, nuestro modo de pensar y nuestro modo de sentir nuestras emociones.  Estos factores han sido ampliamente estudiados y finalmente la teoría que más apoyo parece tener es la de los 5 grandes (Big 5). En ella se considera que todos tenemos 5 componentes en nuestra personalidad, los cuales son neuroticismo, extraversión, apertura a la experiencia, amabilidad y responsabilidad. Vamos a verlos de uno en uno.

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  • El neuroticismo es la tendencia a sentir ansiedad, tristeza u hostilidad. Está relacionada con comportamientos impulsivos y la tendencia a sentir emociones negativas.
  • La extraversión se refiere a la cantidad e intensidad de interacciones interpersonales que tenemos. Se basa en la cordialidad, la asertividad, la búsqueda de sensaciones y se asocia a sentir emociones positivas como felicidad y bienestar.
  • La apertura a la experiencia es la búsqueda y apreciación de las experiencias, el gusto por lo desconocido y su exploración.
  • La amabilidad indica una tendencia a buscar una mayor cualidad en las relaciones interpersonales. Se  basa en la empatía y la cooperación, y su concepto de sí mismo depende de su actitud social y la filosofía de vida.
  • La responsabilidad se refiere a nuestro grado de organización y persistencia. El control y la motivación de la conducta van dirigidos a las metas que queremos lograr.

Todos tenemos en mayor o menor medida estos factores de la personalidad, y es la diferencia en la cantidad de estos factores la que hace que seamos como somos. Y tú ¿Con qué dimensiones de la personalidad te sientes más identifiacdo?

Psicología y Bienestar

Cómo mejorar tu Autoconcepto

¿Qué es el autoconcepto?

El autoconcepto es un amplio espectro de actitudes y comportamientos que forman la concepción que tenemos acerca de nosotros mismos, como una imagen total de cómo somos como personas. Nuestro autoconcepto se basa en tres factores:

  • La imagen que proyectamos en los demás: cómo nos comportamos, cómo tratamos a la gente, etc.
  • Los logros personales: académicos, deportivos, sociales etc.
  • El nivel de integración en el grupo: en clase, en casa, con el grupo de amigos, etc. Esta integración se basa también en cómo nos relacionamos con el entorno y las cosas materiales que poseemos.

En definitiva, el autoconcepto es un reflejo de cómo nos perciben los demás y de cómo nos percibimos nosotros mismos.

 ¿Cómo trabajar el autoconcepto para sentirnos bien con nosotros mismos?

Trabajar el autoconcepto puede hacerse con pequeños ejercicios diarios que mejoren la manera en la que pensamos sobre nosotros mismos. Estos ejercicios están enfocados a distintas áreas:

  • En primer lugar es importante fomentar el autoconocimiento y la autoobservación. Es importante cuestionarnos cuáles son nuestros valores reales, intentando apartar en la manera de lo posible la influencia de los demás y de la sociedad. A su vez, es fundamental empezar a no pedir la opinión a los demás, intentar no compararnos e iniciar pequeños proyectos personales.
  • Diálogo interno. En segundo lugar podemos evitar nuestro diálogo interno. En ocasiones nos inundan pensamientos negativos de una forma automática imposible de frenar. Por ello resulta útil tratar de sustituirlos por pensamientos constructivos que nos ayuden a seguir adelante y enfocar el futuro con optimismo.
  • Es importante también acercarse a los objetivos propios, y pensar en cómo podemos lograrlos y mejorar.
  • Obstáculos. Analizar los obstáculos que nos impiden llegar a nuestros objetivos es fundamental para avanzar. Estos obstáculos pueden ser relaciones tóxicas o emociones negativas, pero frecuentemente provienen de nosotros mismos. El perfeccionismo, la impaciencia, la tolerancia a la incertidumbre no ayudan a sentirse bien con uno mismo.
  • Mejorar habilidades sociales. Por último, nuestra manera de relacionarnos con el entorno afecta a nuestro autoconcepto. Por ello las mejorar las habilidades sociales puede ser beneficioso. Esto nos ayuda a conocer y expresar nuestros propios sentimientos, así como conocer los de los demás, y a ser capaces de enfrentarnos y de decir no a los demás cuando sea necesario. La asertividad es una herramienta muy útil para expresar lo que pensamos respetando a los demás.

¿Cómo sé qué debería mejorar?                 

Cada uno de estos ejercicios está enfocado a mejorar ciertos aspectos concretos de nuestra autopercepción. Es importante conocer qué imagen tenemos de nosotros mismos para trabajar las áreas más relevantes.

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Un modo de saber el «punto débil» de nuestro autoconcepto es con un ejercicio sencillo y eficaz. En frente de un espejo podemos plantearnos preguntas, como por ejemplo: ¿Qué ves en el espejo?, ¿Cómo es la persona que te mira desde el espejo?, ¿Qué cosas buenas tiene esa persona?, ¿Qué cosas malas tiene quien te mira desde el espejo? Es un ejercicio que resulta muy sencillo y que puede ayudarnos a ver qué es lo que realmente pensamos de nuestra imagen. Al vernos reflejados en el espejo sentimos que somos observadores externos de nosotros mismos. De esta manera podremos identificar y trabajar los aspectos más relevantes.

Lo importante del autoconcepto es nutrirlo para que nos ayude a seguir adelante y conseguir nuestros objetivos, sintiéndonos felices y realizados. Un autoconcepto positivo nos hace sentir bien y nos puede llevar muy lejos.

Fuente:

¿Qué es el autoconcepto y cómo se forma?

Firma: Diana H.Faón

Psicología y Bienestar

El Curioso Caso de Rufus May

El estigma en la salud mental es un tema muy presente en la actualidad, y puede ser ilustrado a través de ejemplos que están a la orden del día, como el curioso caso de Rufus May.

   El señor May tuvo varias crisis psicóticas por las que estuvo ingresado numerosas veces durante su juventud. Al recuperarse decidió que tenía una misión: ayudar a los que sufrían crisis psicóticas como la suya a mejorar. Estudió psicología y creó un método innovador para ayudar a las personas con psicosis.

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   Cuenta el anecdotario que una vez el señor May se encontraba en España para dar una conferencia sobre su método y experiencia. Minutos antes de entrar en la sala de conferencias, salió corriendo y se encerró en el baño. Los colegas de May, que estaban esperando con él y que también eran psicólogos, se temieron lo peor. Creyeron que May había recaído y que no había podido con la presión, porque claro, en el fondo era un psicótico.

   En realidad, el señor May había ido al baño para realizar unos ejercicios de vocalización antes de dar su conferencia, algo de lo más «neurótico». Finalmente salió, y deslumbró a todos con su discurso. A sus colegas no les quedó más remedio que darse cuenta del error que habían cometido. Todos tenemos prejuicios que nos ayudan a hacer que este mundo inestable sea algo más predecible. Sin embargo, el precio que se paga por la estabilidad a veces es muy alto.

   El señor May no ha vuelto a tener ninguna crisis psicótica, y por su comportamiento actual nunca se diría que una vez estuvo ingresado en el ala de psiquiatría. No obstante, aún no ha conseguido librarse de su estigma.

 
Firma: Diana H.Faón
 

Psicología y Bienestar

Psicología detrás del racismo

Para erradicar una epidemia global, primero hay que tratar de entenderla. Los psicólogos y sociólogos han tratado de entender la psicología detrás de este tipo de odio durante décadas. Si bien no se ha identificado una causa única, existen varios factores que pueden ayudar a explicar la psicología detrás racismo.

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Es importante diferenciar entre prejuicio y racismo, ya que no son conceptos que a menudo se confunden. Si bien el racismo incluye un prejuicio, no todos los prejuicios son racistas. El prejuicio es un fenómeno humano que involucra estructuras cognitivas que todos aprendemos temprano en la vida. El racismo, por otro lado, es un prejuicio contra un grupo particular de personas basado en diferencias percibidas, a veces llevadas al extremo.

No todas las personas que discriminan a los demás están motivadas por el odio. Las imágenes inquietantes de los grupos radicales de odio que hemos estado viendo últimamente, no representan a todos aquellos con opiniones intolerantes. Todavía existe un  racismo más «aceptado» y menos manifiesto, pero más insidioso. Si bien no es tan visible, no es menos destructivo y, por lo tanto, tan crucial identificarlo y entenderlo. Existen varios factores psicológicos detrás del racismo:

  1. Miedo. Las actitudes de odio extremo generalmente se basan en el miedo. Provienen de mecanismos de supervivencia primitivos, nuestro instinto de evitar el peligro, de temer cualquier cosa que parezca ser diferente, lo que teme al otro. «Cuando una raza de personas siente miedo inconscientemente en respuesta a un grupo racial diferente (teme que su propio nivel de seguridad, importancia o control se vea amenazado) desarrollarán estos pensamientos y comportamientos defensivos», dice el psicólogo y asesor político Dr. Reneé Carr. «Crearán creencias exageradas y negativas sobre la otra raza para justificar sus acciones en [un] intento de garantizar su propia seguridad y supervivencia».
  2. Incompetencia emocional. Loma K. Flowers, define la competencia emocional como la integración del pensamiento, los sentimientos y el buen juicio antes de pasar a la acción. Esto es más que pensar antes de actuar: es comprender los orígenes de las emociones negativas que, como todas nuestras emociones, merecen respeto y cuidado, ya que son importantes para nuestro sentido del yo. Aquí es donde los fanáticos y los que odian pierden el equilibrio. Es más fácil creer en falacias que pensar y comprenderse a sí mismo. La gente a menudo se traga la retórica racista y las suposiciones tácitas sin analizar la situación. Pueden encontrar consuelo en la creencia de superioridad y en el derecho innato. Se sienten demasiado aterrorizados o acomodados con el statu quo como para entregarlo sin una alternativa segura. Pensar requiere trabajo, alinear los hechos con sentimientos y clasificar cuánto de su enfado se debe a factores de su vida (como por ejemplo ser despedido de su trabajo) y cuánto se debe realmente a un hecho realizado por otra persona ajena a él. ¿Puede que parte de eses miedo y enfado se deba realmente a la intimidación que ha sufrido en su vida por parte de miembros de la familia más fuertes y fuertes, o de miedos por lo que podría suceder en un futuro incierto? Estos sentimientos son anacrónicos y causan muchos problemas en la vida. El desafío es vincular cada parte de cada sentimiento con el contexto correcto. Estas creencias se generan internamente a partir de sentimientos de inutilidad y se proyectan en otros y / o se aprenden de la enseñanza o el modelado por miembros de su familia y comunidad. Son una de las manifestaciones más destructivas de incompetencia emocional.
  3. La necesidad de pertenecer. Irónicamente, algunos miembros de grupos extremistas de odio están motivados por la necesidad de amor y pertenencia, una necesidad básica de supervivencia. Para algunos, especialmente aquellos que pueden tener dificultades para formar conexiones interpersonales genuinas, identificarse con extremistas y grupos de odio como los neonazis es una forma de hacerlo. «La mentalidad de nosotros contra ellos los hace sentir más cerca del grupo con el que se identifican, lo que brinda apoyo social», dice el psicólogo Dr. John Paul Garrison. «Esa es una versión severamente pervertida del apoyo social saludable, pero el deseo de identificarse y estar cerca de los demás es un deseo saludable».henry-be-4KDngW9vWwo-unsplash
  4. Proyección. La proyección es uno de nuestros mecanismos naturales de defensa, y nos permite evitar enfrentar nuestras propias deficiencias transfiriéndolas o proyectándolas en otros. «Lo que la gente odia de los demás es lo que temen dentro de sí mismos», dice la psicóloga Dra. Dana Harron. «La idea aquí es:» No soy terrible, tú lo eres «. El individuo que tiene el odio cree en un nivel profundo que estas cosas pueden ser ciertas sobre sí mismas».
  5. El racismo no es una enfermedad mental. Algunos expertos han cuestionado si el racismo y otras formas de intolerancia pueden clasificarse como enfermedades mentales. Hacer esto no solo sería ofensivo para quienes luchan con verdaderas enfermedades mentales, sino que también absolvería a miembros de grupos de odio y otros extremistas de responsabilidad moral.»Si bien el racismo no es una enfermedad mental, el espectro de actitudes racistas es muy amplio», dice Garrison. «Hay trastornos [de la personalidad], como el trastorno de personalidad antisocial, que se definen por la falta de empatía y pueden predisponer a las personas a ser capaces de tener actitudes racistas extremas». Sin embargo, nadie nace racista. No hay un gen que determine la predisposición a odiar. Estas son actitudes y comportamientos que se forman a través de experiencias y emociones mal procesadas.
  6. Factores culturales y sociológicos. Después del Movimiento por los Derechos Civiles en la década de 1960, un grupo de psiquiatras intentó que el racismo extremo fuera nombrado trastorno psiquiátrico diagnosticable. Esta solicitud fue denegada ya que se determinó que el racismo era más un problema cultural que psicológico, una idea con la que la mayoría de los psicólogos están de acuerdo hoy. Por qué odiamos no es tan relevante como lo que hacemos con ese odio, según Silvia Dutchevici. “La pregunta es quizás por qué algunas personas que sienten sentimientos de odio deciden actuar sobre ellas de manera tan destructiva». La respuesta a una pregunta tan compleja, dice ella, radica no solo en la composición psicológica de un individuo, significado, historia familiar, o nivel de apego a un Otro, sino también a una historia cultural y política.clay-banks-GdJtjo38AbU-unsplash

Educación y diálogo público.

La defensora social y escritora Kimberly Blaker enfatiza la importancia de enseñar a los niños sobre la diversidad desde una edad temprana. “Desafortunadamente, las creencias de prejuicio a menudo provienen del hogar. Por lo tanto, los defensores, los maestros y las comunidades deben asumir la causa al enseñar a los niños a valorar la diversidad «. También se necesita más diálogo público entre los adultos sobre el racismo y otras formas de intolerancia. «Para luchar contra esta epidemia, debemos involucrar a las comunidades religiosas, colegios y universidades, organizaciones sin fines de lucro y la policía», dice el Dr. Richard Greggory Johnson, profesor en el programa de Maestría en Administración Pública de la Universidad de San Francisco. “Se necesitará la intersección de aliados, líderes de opinión y similares para erradicar el racismo a nivel mundial. Pero aún más importante es la atención continua al problema ”.

Flowers sugiere hablar con personas que tienen ideas diferentes, pidiéndoles que expliquen por qué se sienten así, lo que les llevará a explicar su pensamiento, o la ausencia de él. «Tu trabajo no es convertirlos, sino escucharlos y preguntarles sobre contradicciones en su pensamiento o errores en los hechos», dice Flowers. “Tales conversaciones tranquilas construyen relaciones y enseñan tolerancia. También pueden alentar a las personas a examinar ideas que se han tragado enteras sin siquiera masticarlas ”.

«No va a cambiar de la noche a la mañana», dice Blaker. «Pero cuanto más luchemos contra eso y enseñemos la aceptación de los demás, antes las personas de todas las razas y religiones podrán vivir en paz unos con otros».

Referencias

https://www.psychologytoday.com/intl/blog/nurturing-self-compassion/201709/the-psychology-behind-racism

Gilman, S. y Thomas, J.M. (2016). ¿Están locos los racistas ?: cómo los prejuicios, el racismo y el antisemitismo se convirtieron en marcadores de locura. NYU Press.

Psicología y Bienestar

Juego Patológico ¿Adicción o impulsividad?

El juego patológico ha sido considerado tradicionalmente como una condición relacionada con el descontrol de impulsos. No obstante, la versión más reciente del manual diagnóstico psiquiátrico americano, el DSM, considera al juego patológico dentro de las adicciones. Ha cambiado así la concepción tradicional de este trastorno, el cual es más prevalente en nuestra sociedad de lo que parece a simple vista. Pero, ¿Qué ha llevado a este cambio?

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   En un primer momento  se enfocó el juego patológico como dentro de la categoría del control de impulsos debido a su similitud con este tipo de trastornos (cleptomanía, piromanía, tricotilomanía, trastorno explosivo intermitente). Las características que definen a este grupo son principalmente tres: la sensación de tensión antes de realizar la acción, fracaso de resistir el impulso o tentación de llevar a cabo la acción, y la sensación de satisfacción y liberación de tensión tras realizar el acto. El juego patológico parece seguir ese patrón de comportamiento. Sin embargo, lo que se pone en duda es si realmente experimenta tensión antes de realizar el acto, y si esa activación resulta desagradable.

   Brown (1987), basándose en el modelo de Apter, analiza los rasgos característicos de las personas que son propensas a convertirse en jugadores patológicos. Según este modelo, el jugador tendría un modelo de conducta paratélico, el cual implica una búsqueda de activación en lugar de un descenso de esta. Este tipo de personas se aburren en situaciones monótonas, donde las mayoría de la población se sentiría relajada. No obstante, en situaciones donde la personas con orientación télica se sentirían estresadas, el jugador patológico sentiría una activación placentera. Esto se debe seguramente a una baja de activación cortical, la cual lleva al sujeto a sentir aburrimiento en situaciones donde la estimulación es baja. Por ello busca emociones más intensas en el juego.

    La activación cortical también parece tener cierta relación con el concepto de búsqueda de sensaciones de Zuckerman, donde una alteración en la función de ciertos neurotransmisores se relacionaría con  la temeridad que muestran estos sujetos. Este concepto está asociado a las conductas adictivas, categoría en la que se incluye ahora al juego patológico. Parece que este tiene relación especialmente con el alcohol, ya que es una adicción más aceptada socialmente, y que tiene efectos devastadores a nivel familiar y social. Existen otros rasgos comunes entre el alcoholismo y el juego patológico, como una patrón de personalidad que tiende a la extroversión y al psicoticismo, y la alta tasa de comorbilidad con otras adicciones. El jugador patológico muestra además síntomas de abstinencia y compromete su vida para continuar con su adicción.

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¿Qué implicación tiene considerar al juego patológico como una adicción?

   La importancia de la clasificación reside principalmente en el enfoque que se da a la intervención psicológica y social. Así por ejemplo, existen asociaciones de Jugadores Anónimos, con una estructura similar al de Alcohólicos Anónimos. Asimismo se utilizan técnicas como prevención de recaídas y de control de contingencias.

   En conclusión, parece que la reciente reconceptualización de este trastorno lejos de ser caprichosa resulta útil para enfocar el tratamiento de estos pacientes de un modo más eficaz y amoldado a sus necesidades.

Fuente:

Belloch, Sandín, Ramos (2009) Manual de Psicopatología Volumen I. McGraw Hill. 424-448

Brown, R. I. (1987b). Gambling addictions, arousal and an effective decision making explanation of behavioural reversions or relapses. International Journal of Addictions, 22, 1053-1067.

Firma: Diana H. Faón

Psicología y Bienestar

Cómo favorecer la comunicación con tus hijos

Dada la epidemia del coronavirus y la presente situación sanitaria y social,  es importante que puedas comunicarte con tus hijos sobre lo que está sucediendo. En estos momentos tanto adultos como niños pueden experimentar un estrés mantenido en el tiempo. El estrés es parte de la vida cotidiana y, a veces, nos ayuda a motivarnos y a tomar medidas.  Los adultos pueden identificar más fácilmente los sentimientos y las causas del estrés y considerar formas de manejarlo. Sin embargo, es posible que los niños no reconozcan signos de estrés o no sepan cómo responder de manera efectiva. Los padres pueden proporcionar empatía y comprensión a sus hijos, sobre todo en estos momentos difíciles. Al saber qué escuchar y observar, y al buscar oportunidades para entablar una conversación con niños de todas las edades, los padres pueden ayudar a sus hijos a manejar mejor los desafíos de la vida. Hay varias claves para hablar con tus hijos sobre el estrés:

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Estar disponible

Observa los momentos en que es más probable que tus hijos hablen, por ejemplo, a la hora de acostarse, antes de la cena, en el coche, y muéstrate disponible para escuchar. Inicia la conversación; de este modo tus hijos pueden saber que te importa lo que está sucediendo en sus vidas. Encuentra tiempo cada semana para una actividad individual con cada niño y evita programar otras tareas durante ese tiempo. Intenta conocer los intereses de tus hijos, por ejemplo, su música y actividades favoritas, y muestra interés en ellos. Inicia conversaciones compartiendo algo que hayas estado pensando, o hablando de lo que otros niños podrían estar pensando, en lugar de comenzar una conversación con una pregunta.

Escucha activamente

Cuando tus hijos estén hablando de sus inquietudes, para lo que estés haciendo y escucha. Expresa interés en lo que están diciendo sin ser intrusivo. Escucha su punto de vista, incluso si es difícil de entender. Es importante que permitas que termine de hablar antes de responder. Además, puedes repetir lo que has escuchado para asegurarte de que comprendes lo que quería decir. Ten en cuenta que tus hijos pueden estar contando solo una pequeña parte de lo que les molesta. Escucha atentamente lo que dicen, aliéntalos a hablar y a compartir el resto de la historia.

Responde cuidadosamente

Suaviza las reacciones fuertes: los niños te ignorarán si pareces enfadado o crítico. Expresa tu opinión sin hacer de menos la de ellos. Además es bueno si puedes transmitirles que es saludable estar en desacuerdo. Intenta no discutir sobre quién tiene la razón, y en su lugar, puedes decir: «Sé que no estás de acuerdo conmigo, pero esto es lo que pienso». Una tarea que puede ayudarte a entenderlos es enfocarte en los sentimientos de tu hijo en lugar de en los tuyos propios durante la conversación. Pregúntele a tus hijos qué pueden querer o necesitar de ti en una conversación, como consejos, ayuda para lidiar con los sentimientos o asistencia para resolver un problema.

Da ejemplo

Los niños aprenden mirando a sus padres. La mayoría de las veces, seguirán su ejemplo sobre cómo lidiar con la ira, resolver problemas y superar los sentimientos difíciles. Ayudalos a adoptar estrategias saludables de afrontamiento modelando comportamientos positivos. Involucra a la familia en actividades para reducir el estrés, como salir a pasear, montar en bicicleta o bailar juntos. Los niños pequeños pueden expresar el estrés o preocupación en su juego. Presta atención a los temas en sus conversaciones y actividades para tener una idea de sus preocupaciones. Los adolescentes y los niños mayores a menudo están más involucrados con sus compañeros que con la familia como parte del desarrollo de su propia identidad. Sin embargo, la evitación constante de casa o de los padres puede ser una señal de que un adolescente está angustiado y puede necesitar ayuda. Recuerda también que los niños aprenden de sus propias elecciones. Mientras las consecuencias no sean peligrosas para ellos mismos o para otros, no es necesario que los adultos intervengan. Ocultar o tratar de proteger a los niños de sucesos que ocurren en casa, como un despido, discusiones o una enfermedad en la familia, puede empeorar la ansiedad de un niño. Es importante que seas claro con ellos proporcionando información apropiada para su edad.

Busca ayuda

Si te preocupa que tu hijo esté experimentando un estrés considerable, busca el asesoramiento de un profesional de salud mental con licencia, como un psicólogo. Los psicólogos tienen la formación y experiencia específica que puede ayudaros a ti y a tu hijo a comunicaros y a manejar con éxito el estrés.

Referencias

https://www.apa.org/helpcenter/talking-about-stress

Psicología y Bienestar

El Después del Confinamiento

En las últimas semanas hemos vivido una situación sin precedentes. es normal preguntarse qué consecuencias puede tener para la salud mental la situación de confinamiento tan prolongada en el tiempo que hemos tenido que vivir.

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Consecuencias

Las posibles consecuencias de esta situación son diversas. En primer lugar, se puede generar una situación de desconfianza e incluso de temor a salir por miedo al contagio. Además, volver a la rutina estresante y demandante después de haber estado tantas semanas en un entorno cerrado y aislado generan estrés y requieren un tiempo de adaptación. Al haber sido una situación repentina, intensa, muy brusca e impredecible ha generado mucha sensación de impotencia, frustración, de incertidumbre y de claustrofobia. A su vez la situación se ha prolongado en el tiempo y hemos podido adaptarnos poco a poco a esta situación. Por ello ahora tenemos que realizar un nuevo proceso de adaptación a la nueva rutina.   

Durante este tiempo han sucedido muchas pérdidas de experiencias y de personas. Muchas personas han perdido un viaje que tenía programado, bodas, personas que no pudieron acompañar a familiares que estaban en el hospital, niños que han perdido la oportunidad de despedirse de sus compañeros antes del verano. Ha sido un momento de muchas pérdidas y al volver a la normalidad poco a poco seguirán procesándolas. Es posible que haya momentos de tristeza y de frustración por no haber tenido algo qué es importante para la persona.  

Una consecuencia bastante probable de esta situación a corto plazo es que haya un impulso inicial muy intenso de querer salir y disfrutar la vida al máximo ya que al estar encerrados en casa se genera la sensación de haber paralizado el tiempo y de haber inhibido la capacidad de disfrute que teníamos antes. Según pasen los días esta sensación se irá reduciendo poco a poco y  se volverán a realizar las actividades tanto individuales como sociales de un modo pausado.

Otra consecuencia importante es la desconfianza a nivel social. En este momento de crisis se ha normalizado un comportamiento de aislamiento y de desconfianza hacia los demás al poder ser estos portadores del virus. Esta desconfianza puede mantenerse en el tiempo y afectar a las relaciones sociales a largo plazo. Además, como consecuencia esto podría generar aislamiento y soledad en las personas aparte de una gran merma del apoyo social.     

Las principales consecuencias por lo tanto sean sobre todo estrés y miedo al exterior. Ciertas personas podrían desarrollar incluso un estrés postraumático al haber vivido una situación fuera de lo normal que ha generado emociones muy intensas. Esto puede ocurrir sobre todo en las personas más vulnerables que han podido experimentar más miedo y ansiedad por ser contagiados o que han perdido a un ser querido en unas circunstancias muy dolorosas.  

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Formas de afrontar esta siguiente fase

Lo más importante a la hora de afrontar las consecuencias de este confinamiento es intentar darse tiempo para adaptarse de modo gradual a la nueva realidad. El equilibrio entre negar la realidad y tener un temor intenso al virus es difícil de encontrar. Puede haber personas que nieguen lo sucedido y muestren comportamientos más arriesgado sin respetar tal vez las normas de seguridad. En cambio, puede haber otras personas que no salgan de casa por miedo al contagio y que tengan dificultad para volver a la rutina normal.

Por ello es importante ir introduciéndose en una nueva rutina exterior de modo gradual, dando pequeños paseos al principio y tratando de ir protegidos lo máximo posible. Aunque haya una regulación externa que intenta facilitar una incorporación gradual a la normalidad es importante que también cada uno se responsabilice de ir paso a paso y respetando el ritmo que necesite.

Otro factor importante es contar con apoyo social para poder sobrellevar esta fase lo mejor posible. Compartir cómo te sientes o hablar de lo que te preocupa puede hacer que te sientas más ligero al compartir tus emociones y además que así puedes entenderlas mejor. el apoyo social es un factor muy importante para reducir el estrés y para sentirte acompañado.

Realizar actividades que te gustan dentro de lo posible ayuda a para el control de la situación y mejorar la sensación de claustrofobia impotencia. Si la ansiedad se vuelve muy intensa no dudes en pedir ayuda de un profesional.

Psicología y Bienestar

¿Sufres del Síndrome del Impostor?

En la actualidad cada vez más personas se identifican con el síndrome del impostor, pero ¿qué es realmente este síndrome? Se refiere sobre todo al malestar que puede sentir una persona a nivel laboral pensando que no merece su puesto de trabajo o que no tiene las cualidades suficientes para desarrollarlo. No es un trastorno descrito por los manuales diagnósticos, pero sí que es un síndrome que genera mucho malestar.

La persona siente que es un impostor que no merece su posición laboral. Tiene constantemente el miedo de ser descubierta y de que los demás piensen que es un fraude. Este miedo es subjetivo y no corresponde a la realidad, pero la persona lo vive de un modo muy intenso. Esta sensación viene de la inseguridad de la propia persona y está relacionada a una baja autoestima lo que hace que perciba la realidad de un modo sesgado y negativo. Se asocia muchas veces a una auto exigencia y a una tendencia al autocastigo.

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Los principales síntomas de este síndrome son los siguientes:

  • Sensación de que sus méritos y logros han sido por azar o por suerte y que no dependen de sus propias capacidades y recursos.
  • Inseguridad en su propia capacidad de trabajo y sensación de estar lejos de la mejor versión de sí mismo.
  • Sensación de ser un fraude y miedo a que lo descubran.
  • Baja autoestima y sensación de inferioridad en las relaciones sociales y en el trabajo.
  • Expectativa constante de fracaso.
  • Dificultad para sentirse motivado ya que piensa que nunca logrará el éxito.
  • Sensación general de malestar, ansiedad depresión e incluso a veces fobia social.

Estos síntomas son cada vez más comunes en la población y en parte tienen que ver con que la auto exigencia de la persona y con su sensación de que nunca va a llegar a los objetivos tan exigentes que se propone. Esta sensación de inseguridad le lleva a pensar que lo que consigue no es mérito de su esfuerzo sino del azar. La manera de tratar este síndrome es intentando analizar de dónde proviene esta auto exigencia y baja autoestima para así poco a poco poder ir cambiándolas.